La NASA enfrenta un grave problema dentro de su cronograma para regresar a la Luna. Un informe de la Oficina del Inspector General de la agencia advirtió que los trajes espaciales que deberán usar los astronautas en las futuras misiones de alunizaje tienen un desarrollo mínimo o inexistente.
La situación, con Artemis IV previsto para 2028, agrega presión sobre el calendario de lanzamientos que la agencia espacial busca sostener en su programa lunar. El tema no es menor: sin esos trajes, un vuelo con descenso a la superficie no puede avanzar en los términos previstos.
Según la investigación interna, la NASA cometió un error al adoptar un enfoque de servicios comerciales para crear nuevos trajes destinados tanto a la Estación Espacial Internacional como a la Luna, dentro del programa xEVAS.
La auditoría remarcó que el esquema de contratación usado por la NASA, basado en un contrato de servicio con precio fijo, no se adaptó bien al diseño y desarrollo de trajes espaciales de nueva generación.
Esa advertencia cobra más peso al mirar los antecedentes recientes. En 2022, la NASA seleccionó a Axiom Space para desarrollar un traje lunar y a Collins Aerospace para trabajar en un traje orientado a la Estación Espacial Internacional. Pero en 2024, la NASA y Collins pusieron fin a sus trabajos dentro del programa xEVAS porque no se cumplieron los plazos establecidos.
A partir de ese punto, Axiom Space quedó al frente del desarrollo del traje lunar, con una versión que también podría ser utilizada en la ISS. Pero ese trabajo todavía podría enfrentar retrasos de varios años.
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Uno de los puntos más sensibles del documento es la proyección sobre los tiempos reales. La Oficina del Inspector General sostiene que los plazos iniciales expresados en 2025 y 2026 para demostrar los trajes lunares y de microgravedad fueron demasiado optimistas y terminaron siendo inalcanzables.
A partir de ese diagnóstico, el informe planteó que, si Axiom sufre demoras en diseño y pruebas en línea con promedios históricos, las demostraciones de los trajes para la Luna y la microgravedad no se concretarían hasta 2031. Esa referencia no implica, de manera terminante, que el traje no vaya a estar listo antes de esa fecha.
Es importante aclarar que la investigación no presenta una cancelación ni un cambio oficial del calendario lunar, pero sí deja en evidencia que el margen operativo es extremadamente ajustado. En un programa como Artemis, donde deben coincidir cohetes, cápsulas, sistemas de alunizaje y equipamiento para actividades extravehiculares, un retraso en una sola pieza puede afectar toda la secuencia.
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Pese a las observaciones del informe, tanto la NASA como Axiom Space transmitieron una visión más optimista sobre el avance del proyecto. Jonathan Cirtain, presidente y director ejecutivo de Axiom Space, afirmó que la NASA quiere probar el traje en 2027, ya sea en la Estación Espacial Internacional o en el Sistema de Aterrizaje Humano.
En el mismo sentido, Lori Glaze, administradora asociada interina de la NASA para el desarrollo de sistemas de exploración, sostuvo en una carta incluida en el informe que el progreso de Axiom Space refuerza la confianza en que el desarrollo del traje lunar sigue alineado con el cronograma necesario para respaldar una misión de superficie en 2028.
La nota también menciona que Jared Isaacman expresó su confianza en que, cuando la NASA esté lista para pisar la Luna en 2028, los astronautas usarán los trajes de Axiom.
El costo de un traje espacial es uno de los factores que explican por qué su desarrollo es tan complejo y sensible para el calendario de misiones como Artemis. Más que una prenda individual, lo que usan los astronautas es un sistema tecnológico completo que funciona como una nave espacial en miniatura.
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Trajes desarrollados en décadas anteriores llegaron a costar entre 15 y 22 millones de dólares por unidad. En la actualidad, el costo podría ser menor. Esto es lo que se calcula:

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