La Marcha por la Seguridad de Chihuahua y la Defensa de la Soberanía Nacional, convocada por Morena el sábado 16 de mayo, no alcanzó la expectativa inicial. Aunque se proyectaba una asistencia de hasta 200 mil personas, la propia dirigencia reportó una participación de 20 mil asistentes.
Pese a esa brecha entre lo prometido y lo logrado, Ariadna Montiel salió al frente este lunes en la Conferencia de Prensa del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para defender la jornada. Su mensaje fue contundente: no hay desgaste en la militancia, lo que se vio en las calles fue convicción genuina, y quien quedó mal parada fue la gobernadora panista Maru Campos.
Desde el arranque, la jornada del sábado estuvo marcada por la tensión. La dirigencia de Morena denunció bloqueos en carreteras de Chihuahua que habrían impedido el ingreso de simpatizantes a la capital del estado.
En conferencia, Montiel sostuvo que el gobierno estatal intentó deliberadamente sabotear la convocatoria mediante una estrategia de boicot, para después salir a minimizar los resultados. La postura de Morena: la gobernadora actuó con desesperación ante una movilización que, aseguran, exhibió su debilidad política.
Desde la oposición, la senadora Kenia López Rabadán acusó que operadores contrataron camiones para trasladar personas desde Guerrero, Aguascalientes y Coahuila. Morena negó categóricamente los señalamientos de acarreo.
El argumento más fuerte que Ariadna Montiel presentó en la conferencia no fue sobre la marcha, sino sobre las urnas. El CEN exhibió los resultados electorales de 2024 comparados con 2021, solo entre Morena y el PAN, sin contar aliados:
El mensaje de la dirigencia fue directo: la gobernadora no ha entendido que ese ciclo ya terminó. “Esto ya pasó”, fue la frase que resumió la postura del partido.
Morena adelantó que sus acciones forman parte de una estrategia de cara a las elecciones de 2027, donde el partido busca desplazar al PAN del gobierno estatal.
La marcha del sábado concluyó sin incidentes de mayor relevancia, aunque consolidó la polarización entre Morena y el PAN en Chihuahua, cuya próxima cita electoral relevante será en 2027.
Lo que está en juego es la narrativa de quién controla políticamente el norte del país. Morena dice que la batalla ya está ganada en las urnas. El PAN responde que aún gobierna. El 2027 dirá quién tiene razón.

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