Entre 2021 y 2023, Emily Willis llegó a lo más alto del cine para adultos. Su nombre circulaba por los top ten de actrices más buscadas en Internet y las productoras se disputaban su presencia en las películas que hacían. Ese éxito en una industria muy cruel con sus performers se desvaneció cuando su adicción a la ketamina la llevó a internarse en una clínica.
Pocos días después del fin de enero de 2024, la pornstar que nació en la Argentina, que en ese momento tenía 25 años, sufrió una descompensación feroz en la clínica de Malibú en la que había ido por su propia iniciativa. El estado era gravísimo: por la falta directa e indirecta de atención que tuvo no recibió suficiente oxígeno en el cerebro, lo que le generó un daño cerebral considerable.
A dos años y pocos meses de ese, su madre le ganó un juicio civil histórico por mala praxis a la clínica que la atendió: la Justicia ordenó que le pagaran 3 millones de dólares en compensación por lo que pasó.
Emily Willis nació en la ciudad de San Rafael, Mendoza, el 29 de diciembre de 1998 con el verdadero nombre de Litzy Lara Buñuelos. No vivió mucho tiempo en el país. Con siete años se mudó a Utah, Estados Unidos, luego de que su madre, Yesenia Lara Cooper, se casara con un hombre que nació en aquellas latitudes.
“(En la Argentina) hice jardín de infantes y luego mi madre se casó con mi padre, lo que nos llevó a mudarnos cuando ya estaba en primer grado. Durante todo ese año, estuve con un tutor tratando de aprender inglés”, comentó Willis en una entrevista con el portal XBiz.
Algo que la definió durante sus primeros años es el contexto rural de la zona en la que se formó. “Crecí en medio de la caza y la pesca, con actividades estilo outdoor que hacía mi familia en Utah”, comentó en una charla que tuvo con el youtuber Dave Naz en 2018.
Además de ser fanática de ese estilo de vida, Willis estaba dentro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que es muy poderosa en esa región.
“Mi mamá se casó con un mormón. De hecho, crecí mormona. Fui al colegio St. George, que está justo al lado de Las Vegas, un pueblo bastante pequeño”, comentó en otro reportaje que le hicieron.
Durante su adolescencia, la actriz terminó la escuela un año antes que sus compañeros y se mudó a Los Ángeles. Allí se dedicó a aprender a bailar diferentes ritmos, pero sobre todo el hip-hop y la danza contemporánea, además de otros ritmos. Esas eran las que más le gustaban.
Es en esta parte de su vida cuando conoció a un novio que la introdujo en la industria para adultos. A los 18 años, Willis vendía planes de suscripción de una empresa de televisión satelital para sobrevivir y, de un día para el otro, dejó todo para dedicarse al mundo del cine condicionado.
Entre 2019 y 2023, Emily Willis se convirtió en una de las actrices más solicitadas en las productoras que hacen contenido erótico. Incluso, llegó a ganar un Premio AVN a la mejor actriz de esa industria en 2021, un galardón que vendría a ser como el Oscar del cine para adultos.
Ese momento de su vida potenció su figura y, además, empezó a producir sus propios clips en OnlyFans, donde había crecido en cantidad de suscriptores.
Lentamente, Willis quería dar el salto al mainstream como ocurrió con otras estrellas como Sasha Grey o Mia Khalifa. Llegó a participar de una película producida por Steven Soderbergh llamada Divinity que se estrenó en el Festival de Sundance.
Todos sus sueños se estrujaron a partir de lo que le provocó en su cuerpo la fuerte adicción a la ketamina que tenía. Durante 2023, en los meses previos a la internación, Willis había dejado de grabar escenas y, también, había crecido su consumo: según consta en los documentos judiciales a los que accedió TN Show, la actriz tomaba “entre 5 y 6 gramos de ketamina por día”.
La performer ingresó al centro Summit Malibú el 27 de enero de 2024 en un estado de salud muy delicado. De acuerdo al escrito, Willis tenía una “fuerte adicción a la ketamina” y “estaba experimentando inflamación de la vejiga y terrores nocturnos”.
“En la fecha de admisión, recibió una evaluación nutricional donde se señaló que con 1,68 metros de estatura y 45 kilos tenía algo más de 7 kilos de bajo peso. Sin embargo, no fue remitida a un nutricionista ni a un médico”, destacó el texto.
En la evaluación que le hicieron fueron determinantes en la clínica. “Su apariencia fue calificada como ‘desaliñada, frágil, desorientada’ con un estado de ánimo ‘nervioso’ y un conocimiento y comportamiento ‘deficientes’. Se observó que estaba ‘extremadamente’ deteriorada médicamente y ‘considerablemente’ deteriorada en general”, se puntualizó el expediente.
Con el correr de los días, el informe judicial describe la debilidad que experimentó Willis, con una extensa infección urinaria que desembocó lo peor: un constante dolor referido por parte de ella que terminó en una descompensación total.
Cuando el 4 de febrero de 2024 una de las enfermeras la encontró inconsciente tirada en el piso, la manera de actuar de parte de la clínica, sintetizó el escrito, fue determinante.
“Como resultado directo e inmediato de la negligencia, abandono, imprudencia e inobservancia de los demandados al no brindar atención y tratamiento a Litzy (Emily Willis), ella sufrió daño cerebral irreversible e incapacidad física y mental permanente, dolor, sufrimiento y angustia emocional, entre otros daños”, sintetizaron los representantes de Willis.
En la resolución judicial, se destaca que durante la admisión de la actriz al centro de Malibú “los demandados incurrieron en los actos u omisiones señalados en el presente documento, incluyendo la falta de prestación de la atención médica y de enfermería adecuada”.
Tras la presentación que se hizo en 2024 de este escrito, y que pasó varias instancias, la jueza Susan Bryant-Deason del Tribunal Superior de Santa Mónica aprobó un acuerdo judicial entre la tutora legal de Willis y la empresa Lighthouse Treatment Centers que administra el centro de salud en el que estuvo la actriz.
El monto que acordó la madre de Willis en compensación fue de 3 millones de dólares, una cifra que se redujo de forma neta a 1,26 millones por costas y cuestiones impositivas.
El acuerdo condicional vinculante que se firmó, según detalla el medio especializado Law Insider, dará lugar a la desestimación del caso penal luego de que se cumpla de manera satisfactoria cada uno de los términos establecidos. Los detalles de esas cuestiones se mantuvieron reservados.
Según los documentos judiciales, se espera que la solicitud de desestimación del caso se presente antes del 1 de septiembre. El abogado de la madre de Willis habló con el medio especializado en derecho My News LA acerca del delicado estado en el que llegó la joven a la clínica.
“Nadie sabe con exactitud qué le ocurrió ni si los acusados podrían haber actuado de otra manera para prevenir las lesiones, dado el estado vulnerable de la señorita como adicta a la ketamina cuando ingresó en sus instalaciones", comentó James A. Morris Jr., que remarcó que le costó “mucho trabajo” llegar a un acuerdo.
En el presente, la salud de Willis sigue siendo tan delicada como antes, aunque su madre mantiene la leve esperanza de una mejoría.
En una entrevista con el medio Daily Star, el abogado había revelado que la joven “de vez en cuando emite sonidos y mueve un poco el cuerpo”. “Sus ojos se mueven y ella sigue con la mirada, aunque nos resulta difícil determinar si entiende exactamente lo que está pasando. No lo sabemos”, comentó.
Por su parte, la madre de la actriz, según puntualizó TMZ, estima que su hija sí comprende “aproximadamente el 80 por ciento de lo que sucede” a su alrededor.
Willis está en proceso de reaprender a caminar tras someterse a numerosas cirugías. Su familia planifica algunas opciones de tratamiento en Europa. Aunque aún no puede comer sin ayuda, en las últimas semanas mostró cierta mejoría en general, como dormir sola y ver la televisión.








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