La segunda jornada de BAFWEEK marcó el pulso de la moda argentina contemporánea con dos propuestas contrastantes en la pasarela. Kosiuko reafirmó su vigencia histórica en la industria nacional, mientras que Lulú Martins desplegó un universo poético inspirado en la mitología japonesa.
Kosiuko volvió a la pasarela de BAFWEEK bajo la dirección creativa de Cynthia Kern y su esposo y socio, Federico Bonomi. La firma argentina presentó una colección que fusionó la identidad del rock, la estética cowgirl y toques boho chic.
Acorde a las tendencias juveniles, Kosiuko presentó una de las piezas destacadas de su colección: una remera roja escotada con la inscripción “DAME FUEGO” en letras doradas, un guiño directo al clásico hit de Sandro.
Se combinó con un minishort de jean de tiro bajo, detalles de llamas estampadas en los laterales, un cinturón de cuero negro con hebilla metálica y una campera corta de cuero caída, para completar un look moderno.
El denim cobró un rol protagónico en una versión más vanguardista, con prendas a juego que incorporaron un tratamiento de teñido artesanal, entre el estilo batik y el efecto desgastado, en tonos celestes y azules.
Camisas holgadas desprendidas en la zona abdominal y pantalones de corte wide leg ultra anchos reafirmaron la inclinación de la marca por el estilo cowgirl contemporáneo, acentuado por cinturones de cuero con hebillas grabadas de gran tamaño.
La elegancia nocturna llegó con el negro como protagonista, a través de blusas semitransparentes, mangas holgadas y detalles de cadenas plateadas, combinadas con jeans negros de corte wide leg, aberturas laterales cut out y cristales brillantes.
La moldería con movimiento aportó fluidez y representó una estética boho chic sofisticada.
Por su parte, Luciana Martins, creadora de Lulú Martins, presentó “Sueño de una noche de verano”, una colección inspirada en el cuento japonés de Tanabata. La historia de amor entre las estrellas Vega y Altair se tradujo en prendas femeninas, estampas orgánicas, tonos pastel y accesorios de mariposas.
Entre los diseños de la marca figuró un vestido corto palabra de honor en tono oscuro con estampa de grullas, árboles y conejos en tonos beige y blanco.
La prenda incluyó volados en la falda, cintas de raso rosa en las muñecas y una flor textil a tono sobre el cuello, como detalle distintivo.
Lulú Martins apostó por conjuntos de inspiración romántica, con camisas de cuello oriental, faldas acampanadas en tonos manteca y estampas de insectos y mariposas.
Los looks se completaron con accesorios artesanales y sandalias bajas.
La sastreria formó gran parte del desfile, la diseñadora apostó por trajes de dos piezas con estampados de paisajes en tonos verde oliva, azul suave y amarillo.
Chaquetas estructuradas con botones frontales y blusas de líneas definidas se combinaron con faldas midi de siluetas rectas y orgánicas, en una propuesta que unió delicadeza textil y fantasía sobre la pasarela.
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