Hay regalos que valen mucho más por lo que representan que por lo que cuestan. A veces, detrás de un objeto pequeño hay un recuerdo, una historia familiar o una parte de la infancia que parecía perdida. Eso fue lo que sintió Pilar Lencina (74) cuando su nieta le regaló unas antiguas figuritas con brillantina que la llevaron de viaje a su niñez.
Daiana Cabrera tiene 24 años y es muy apegada a su abuela. Un día Pilar le contó que cuando era chica coleccionaba figuritas que intercambiaba con sus amigas y que, en momentos difíciles, tuvo que cambiarlas por comida. Daiana se conmovió y decidió buscarlas y regalárselas.
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Cuando las recibió, Pilar no pudo contener las lágrimas. Daiana sabía que las figuritas significaban mucho para ella, pero no imaginaba cuánto: “Sabía que le iban a gustar, pero no a ese nivel”, recuerda en una entrevista con TN.
Todo comenzó una tarde cuando Daiana encontró un video sobre los antiguos álbumes del Mundial y se lo mostró a sus abuelos. Pilar se interesó de inmediato y le dijo: “A mí me gustaban mucho las figuritas, cuando era chiquita, coleccionaba figuritas de brillantina”.
Con la ayuda de su abuela, empezó a buscar cuáles eran. Hasta que encontró un perfil de Instagram que las vendía: “Cuando las vi, mi abuela me dijo que sí, que eran esas”, comenta.
Sin embargo, cuando intentaron comprarlas, figuraban agotadas en el sitio web. Cuando llegó a su casa, Daiana siguió pensando en las figuritas: “Chusmeé un poco más la cuenta y se me ocurrió mandarle un mensaje a la dueña para preguntarle si iban a volver a ingresar. Al rato me dice que tenía stock, que no estaban publicadas, pero tenía para armar y subirlas”.
La emprendedora le propuso que eligiera las figuritas que quería y armó un paquete especial para ella: “Agarré más o menos las que me contó mi abuela y las compré”, recuerda.
El envío tardó varias semanas en llegar y Daiana había planeado darle el regalo para su cumpleaños, pero no pudo aguantar y se lo dio tres días antes. “Para mí fue muy especial, sabía que le iban a gustar por todo lo que me había contado. Pero no tenía idea de que le iban a gustar tanto”, admite.
“Lo que más me marcó es que me había comentado que cambiaba las figuritas con sus compañeras por una manzana o alguna comida y escuchas eso y se te parte el corazón. Entonces sí, sabía que eran muy especiales”, describe Daiana.
En ningún momento le dijo que las había comprado: “Caí con las figuritas así de sorpresa”.
Pilar contó cómo vivió ese momento único: “Fue una alegría muy grande porque nunca pensé en volver a tener las figuritas que yo quería, lo que no es justamente una figurita en especial, pero ella me llegó con esto y me dio una emoción gigante”.
“Cuando era chica salía a la calle y pedía porque pasábamos una situación muy mala, éramos nueve hermanos, mi mamá estaba enferma y a mi papá no le alcanzaba. Entonces, con las moneditas que me daban, compraba una planchuela y elegía, las cortaba y llenaba un cuaderno”, describe la abuela .
Pilar pegaba las figuritas y las llevaba a la escuela. Algunas veces, sus compañeras querían intercambiarlas: “Cuando la situación era mala y tenía hambre, cambiaba las más lindas por un sándwich o una manzana. Y ahora tengo alegría porque las tengo ahora”.
“No puedo creer que hayan llegado a mis manos; se me viene la época de cuando era chiquitita y tenía 10 años. Era algo muy valioso en su momento y hoy me lo regaló Daiana”, expresa Pilar.
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Ella ama a todos sus nietos por igual, pero con Daiana hace una distinción especial: “Ella nació acá y se crió prácticamente en mi casa, es como una más. Pienso en los regalos de todos mis nietos que me han dado todo y quiero llorar, me emociona”.



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