El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó este jueves a Iran Khodro y SAIPA, los dos mayores fabricantes de automóviles de Irán, y a la compañía estatal de ferrocarriles, además de otras empresas de siderurgia y maquinaria pesada. La medida alcanza también a firmas de otros cinco países acusadas de abastecer o comerciar con ese entramado industrial. Las sanciones, aplicadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), recaen sobre dos personas y 27 empresas, 12 de ellas iraníes. Entre estas figuran 7 fabricantes de automóviles, Niroo Motor, la mayor productora de motocicletas del país, y Raja, que opera trenes de pasajeros. El Tesoro vincula a Iran Khodro con la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del régimen. El organismo sostiene que los sectores automotriz y ferroviario están entre las principales fuentes de ingresos y de capacidad logística que conserva Teherán, y que el régimen los usa para sostener su economía y evadir las restricciones. También figura HEPCO, descrita por Washington como una de las mayores fabricantes de maquinaria para minería y obras viales de Medio Oriente. Quince de las empresas sancionadas operan fuera de Irán: 7 en Hong Kong, 2 en Shanghái, una en Beijing, 2 en Emiratos Árabes Unidos y una en Indonesia, Alemania y Turquía. Una de las firmas de Shanghái es filial de HEPCO. Washington las acusa de suministrar a compañías iraníes o de comerciar con ellas, entre otros bienes con autopartes y acero. Entre los sancionados hay además dos empresarios con nacionalidad iraní y dominicana, Mehnoosh Poursaraf Hamedani y Ramin Keshvardoust. Residen en Hong Kong y son accionistas de sociedades que, según el Tesoro, facilitaron exportaciones de acero y petróleo iraníes por decenas de millones de dólares. La decisión se inscribe en una escalada que comenzó con la guerra. El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra instalaciones iraníes y estalló la crisis del estrecho de Ormuz. En junio, Washington y Teherán firmaron un memorando de entendimiento que abría la puerta a un alivio limitado de sanciones, y la OFAC emitió una licencia general en esa dirección. El giro llegó el 24 de agosto, cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció la Operación Economic Outcast. La campaña suspendió 5 licencias generales y extendió las sanciones secundarias, que alcanzan a quienes comercian con Irán, a 5 sectores: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. El Tesoro añadió que fijó a distintos países plazos para cortar sus vínculos con Irán, bajo amenaza de medidas unilaterales. Desde entonces, el ritmo fue sostenido. El 8 de septiembre el Tesoro sancionó a aerolíneas iraníes. El 18, a BitBank, una plataforma de criptomonedas acusada de procesar pagos por garantías de paso seguro por Ormuz. El 29, a 5 personas y 5 entidades por adquirir componentes para el Ministerio de Defensa. El paquete de este jueves extiende la presión a la industria y el transporte. El efecto sobre la economía iraní es difícil de medir con datos independientes. El gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, reconoció a fines de agosto que las exportaciones de crudo habían caído a cero por la guerra y las sanciones. No hay datos públicos verificables sobre la producción actual de Iran Khodro y SAIPA ni sobre lo que venden a mercados regionales. El Tesoro presenta la campaña como un mecanismo para forzar la reapertura de Ormuz y un acuerdo de paz duradero. Con el petróleo bloqueado, la industria y el transporte figuraban entre las pocas fuentes de actividad que quedaban. El siguiente punto de fricción serán los países con plazos abiertos, que deberán elegir entre sus vínculos con Teherán y el acceso al sistema financiero estadounidense.
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