La Justicia le otorgó la prisión domiciliaria a Fabián Virgilio Rossi, exmarido de la actriz Iliana Calabró y quien fuera apoderado de la financiera SGI, conocida como “La Rosadita”. Rossi cumple una condena de cuatro años y seis meses de prisión por lavado de activos agravado en la causa conocida como Ruta del Dinero K, en la que administraba la estructura financiera utilizada para canalizar fondos vinculados con Lázaro Báez. En diálogo con Teleshow, Mariano Asis, el abogado de Rossi, confirmó la noticia y dio precisiones de los motivos. “La prisión domiciliaria fue concedida por razones médicas, porque era un interno enfermo y la ley lo habilita para casos de enfermedad”, afirmó el letrado. Asis habló de un cuadro “complejo” y agregó que su defendido requiere atención “gastroenterológica y traumatológica por un tema de pérdida de musculatura crónica que le genera muchos dolores”, que, de acuerdo a su testimonio, la cárcel no se lo podía brindar. Respecto a las condiciones de su detención, Rossi se encuentra en un domicilio particular de Rincón de Milberg, partido de Tigre. “No tiene ninguna escolta. Tiene la seguridad de la tobillera que suena si se sale del rango”, afirmó Asis, y dio detalles de la actualidad de su defendido: “Está acompañado por su familia y dedicado a recuperar su salud. No tiene restricción para recibir visitas”, expresó, y aclaró que mantiene relación con Stéfano y Nicolás, los hijos que tuvo con Iliana. “Uno de ellos vive en el exterior (por Nicolás) pero con el que vive acá tiene contacto presencial”. Esta decisión llega dos semanas después de que la Cámara Federal de Casación Penal anulara el rechazo a ese mismo pedido y ordenara una nueva resolución, y reabre un capítulo judicial que durante más de una década estuvo atravesado por la exposición mediática del matrimonio. El vínculo entre Rossi y Calabró se remonta a fines de los años 70, cuando se conocieron de adolescentes en Mar del Plata, donde el padre de la actriz, Juan Carlos Calabró, hacía temporada de teatro. Se casaron el 1° de diciembre de 1990 en una fiesta en el Hotel Alvear a la que asistió Mirtha Legrand, y tuvieron dos hijos, Nicolás y Stéfano. Lo que parecía una historia idílica de una de las familias más queridas del espectáculo nacional escondía una historia que Iliana desconoció durante años. Desde 2004, su marido mantenía en Panamá una relación paralela, con quien tuvo hijos y con quien además compartía negocios que su esposa ignoraba. Para justificar sus viajes, le había dicho que se dedicaba al “marketing”, después de desprenderse de la imprenta familiar que manejaba. En 2009 circularon fotos de Rossi con otra mujer en Copacabana, pero Calabró las desmintió entonces: “Él hace marketing para una empresa de cosméticos y siempre está rodeado de modelos”, declaró en ese momento. El escándalo estalló en 2013, cuando se conoció que Rossi manejaba la financiera SGI, una cueva de Puerto Madero donde se contaban fajos de dólares, y en paralelo resurgieron las versiones sobre una relación paralela que mantenía desde 2004 en ese país. La pareja se separó tras el estallido del caso. La actriz optó por mantener un perfil reservado sobre el tema en sus apariciones mediáticas. “Decidí correrme del tema porque me parece que es respetuoso para mis hijos, fundamentalmente”, explicó en 2021, y agregó que prefería guardarse su opinión para no traerle dolor a su familia. El 2 de junio de 2025, un día después de celebrar su cumpleaños número 59 rodeada de amigos y familiares, Calabró debió contener a sus hijos cuando Rossi se entregó a la Justicia para comenzar a cumplir la condena en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz. Desde entonces, la defensa de Rossi promovió distintos planteos para que la pena continuara bajo arresto domiciliario, con fundamento en una serie de patologías preexistentes. El 8 de julio pasado, el Tribunal Oral Federal 4 había ratificado el rechazo a ese pedido. La decisión, firmada por el juez de ejecución Néstor Costabel, se apoyó en una evaluación del Cuerpo Médico Forense que concluyó que “no existen elementos que permitan inferir un cuadro de gravedad de la salud del nombrado”. Era el tercer rechazo que recibía el condenado, tras los de julio y diciembre de 2025. Los peritos habían registrado entonces una mejora en algunos indicadores de salud: la presión arterial de Rossi era de 131/82 y su peso había bajado de 87 a 67,5 kilos entre junio de 2025 y mayo de 2026, un descenso que los médicos consideraron beneficioso para su diabetes y su hipertensión. También constataron dos úlceras gástricas, una hernia hiatal y una esofagitis erosiva leve, para las que recibía omeprazol. Costabel sostuvo que “Rossi no necesita un tratamiento de complejidad que no pueda realizar dentro de la Unidad de detención”. La defensa llevó el caso a la Cámara Federal de Casación Penal, que el 16 de septiembre anuló esa resolución por mayoría. La Sala IV, integrada por los jueces Javier Carbajo, Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, ordenó al TOF 4 dictar un nuevo pronunciamiento después de revisar de manera integral el estado de salud del condenado. Carbajo, que votó primero, consideró que el fallo anterior había examinado por separado distintos aspectos del cuadro médico sin una valoración conjunta. “Faltó un análisis conglobado de la situación manifestada insistentemente por la defensa de Rossi”, señaló el camarista, que además apuntó a la relación entre la baja de peso, la pérdida de masa muscular y las dificultades de marcha. Uno de los informes médicos incorporados a la causa describía una “marcha dificultosa y renguera unilateral” y recomendaba una evaluación extramuros. Borinsky adhirió al voto de Carbajo para formar mayoría, aunque fue más allá al considerar que las condiciones clínicas ya justificaban por sí solas conceder la domiciliaria. Hornos votó en disidencia por entender que las dolencias podían tratarse en Marcos Paz con eventuales consultas extramuros. Rossi fue condenado por su participación en maniobras de lavado por 55 millones de dólares, junto con Lázaro Báez, su hijo Martín Báez, Jorge Chueco, Rodolfo Pérez Gadín y Leonardo Fariña. Como administrador de SGI, intervino en la estructura que permitió transferir al exterior fondos obtenidos por el grupo Austral a través de la obra pública, antes de blanquearlos mediante la compra de bonos. Calabró, que a lo largo del proceso evitó referirse públicamente a los detalles de la causa, continúa alejada de la exposición mediática que rodeó a su exmarido desde que la figura de “El Rossi” se instaló en la televisión argentina a mediados de los 2000.



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