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DEPORTES / TN

Salió de Boca, jugó en la Selección de Maradona y ahora sorprendió con su nueva vida: “Me gustaría acompañar a los jugadores”

Juan Forlín dialogó con TN y contó cómo cambió su manera de entender el fútbol después de dejar de jugar. También habló de Boca, de Riquelme como presidente y de una de las jóvenes apariciones del club que más llamó su atención.

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Juan Forlín construyó una carrera que lo llevó desde las inferiores de Boca hasta la Selección argentina de Diego Maradona. Fue campeón con el Xeneize, jugó en España, Qatar, México y Japón, compartió vestuario con Juan Román Riquelme y enfrentó a Lionel Messi. Después de retirarse, en 2022, comenzó una nueva etapa que lo llevó a estudiar, capacitarse y acercarse al coaching.En diálogo con TN, el exdefensor repasó su carrera, recordó a algunas de las figuras que marcaron su camino y contó cómo cambió su manera de entender el fútbol después de dejar de jugar. También habló de Boca, de Román como presidente y de una de las jóvenes apariciones del club que más lo sorprendió.Forlín se formó en Boca y debutó en Primera en 2008. Al año siguiente se afianzó como titular y fue transferido al Espanyol de Barcelona. Después pasó por Al-Rayyan de Qatar, regresó al Xeneize en 2014 y continuó su carrera en Querétaro, Real Oviedo, Júbilo Iwata y el fútbol español, hasta su retiro.En ese recorrido también tuvo la posibilidad de vestir la camiseta de la Selección argentina. En 2009 recibió su primera convocatoria durante el ciclo de Maradona y formó parte de aquel plantel que enfrentó a Venezuela y Bolivia por las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010.Forlín explicó que una de las grandes transformaciones de su vida llegó cuando dejó el fútbol profesional. Durante su carrera había estado concentrado en entrenarse, competir y llegar de la mejor manera posible a cada partido. Pero comenzó a prepararse para el momento en el que esa rutina terminara.“¿Qué cambió mi manera de ver el fútbol ahora? El coaching”, explicó a TN.A partir de esa formación empezó a hacerse preguntas que antes no se hacía. Ya no observa solamente una acción puntual o el rendimiento de un futbolista, sino que intenta entender qué hay detrás de cada comportamiento. “Me sale mucho más preguntarme por qué”, contó.Su nueva mirada también se extiende a los entrenadores y hasta a los periodistas. Forlín intenta entender qué lleva a cada persona a decir o hacer algo determinado, cuál es su contexto y qué experiencias tuvo.“Me hago más preguntas de por qué dice lo que dice o por qué hace lo que hace, que antes por ahí miraba más la acción puntual sin intentar ver el contexto”, explicó.Para él, esa forma de pensar también le permitió comprender que cada persona observa el mundo desde su propia historia.Forlín sabía que su carrera iba a terminar antes de lo que sucede en otras profesiones. Por eso, mientras todavía jugaba, comenzó a estudiar distintas disciplinas relacionadas con el deporte.Hizo cursos de marketing, análisis de juego, fútbol formativo y alto rendimiento. También realizó una maestría vinculada al fútbol formativo y otra relacionada con el alto rendimiento.Sin embargo, reconoció que toda esa preparación no hizo que el retiro fuera sencillo. “Son 20, 25 años que venía acostumbrado a tener hábitos diarios iguales”, explicó.Levantarse temprano, entrenar, comer, descansar y volver a prepararse para el siguiente partido habían sido sus rutinas durante prácticamente toda su vida adulta. Además, se definió como un jugador muy detallista, convencido de que muchas veces la diferencia estaba justamente en esos pequeños aspectos.El momento más difícil llegó cuando tomó verdadera dimensión de que aquella etapa había terminado.“Cuando empecé a leer la carta de retiro mía, ahí fue cuando se me empezaron a caer las lágrimas y me di cuenta de que ya no iba a estar ese jugador”, recordó.Por eso ahora quiere utilizar su experiencia para acompañar a otros que atraviesen una situación similar.“Me gustaría acompañar a todas esas personas, jugadores, exjugadores o chicos que estén viviendo ese proceso para que cuando les toque estén mejor preparados”, explicó.Y dejó una reflexión que resume buena parte de su nueva mirada: “No dejan de ser jugadores, son personas. Yo los veo como personas a todos”.Si pudiera volver atrás y hablar con el futbolista que era a los 20 años, Forlín no le hablaría de resultados, contratos o títulos. “Que disfrutase, que sea quien él quiera ser”, respondió.Según explicó, durante su carrera muchas veces sintió que tenía que cumplir con el papel que la sociedad esperaba de un futbolista. Esa etiqueta podía hacer que se perdiera de vista a la persona que estaba detrás.“Muchas veces sentía que cumplía un rol, un papel de jugador de fútbol, de la etiqueta esa. Y por ahí nos olvidamos de la persona”, reflexionó.Por eso, después del retiro, consideró fundamental mantener la autenticidad y elegir el propio camino.“Que sea lo más auténtico posible y que, si hay algo que le gusta, que siga por el camino que le gusta y que pelee por ello”, sostuvo.Forlín también habló de uno de los aspectos que más le preocupan del fútbol actual: la presión permanente que generan las redes sociales, los resultados inmediatos y la necesidad de obtener respuestas rápidas.Para él, debería existir un equilibrio mayor porque el fútbol continúa siendo un deporte marcado por la incertidumbre. “Es un juego donde podés ganar, perder o empatar”, señaló.Su forma de entender el éxito está relacionada con el esfuerzo y no solamente con el resultado. Durante su carrera, explicó, lo que le permitía quedarse tranquilo era saber que había hecho todo lo posible durante la semana y que había llegado preparado al partido.El resultado, en cambio, no siempre depende de un futbolista o de un equipo.“Una pelota que pega en el palo y entra, y una pelota que pega en el palo y sale, te juzguen por si está bien o está mal, o sos bueno o sos malo, yo no lo comparto”, explicó.Por eso, cuando observa un partido que termina 3-0, evita quedarse únicamente con el marcador.“¿Qué ha pasado? ¿Cómo fue el partido? ¿Cuándo se dieron los goles? ¿Hubo merecimiento?”, planteó.Su intención, explicó, es mirar mucho más allá de la idea de que algo está simplemente bien o mal.Forlín llegó a Boca desde las inferiores y recordó la exigencia que recibió desde muy joven.Contó que desde los 14 años comenzó a incorporar una mentalidad basada en competir y ganar cada partido. En el club entendió que el empate muchas veces no alcanzaba y que debía prepararse de la mejor manera posible para estar a la altura. “Como hincha de Boca, que también soy, quería que Boca gane”, explicó.La exigencia era doble: no solamente quería rendir por él mismo, sino también responder a la camiseta que representaba.“Si no estaba a la altura, si no ganábamos, yo sentía que me tenía que ir”, recordó.Ese espíritu competitivo lo acompañó durante toda su carrera y también aparece en la manera en la que hoy observa el fútbol.Durante la entrevista, Forlín recordó algunos de los grandes nombres con los que compartió o se cruzó durante su trayectoria.Sobre Riquelme, destacó que haber jugado con él fue un privilegio. También recordó la exigencia del actual presidente de Boca, incluso después de haber ganado tantos títulos.“Con esta camiseta era competir y ganar cada fin de semana”, recordó que le transmitía Román.Forlín también habló de Messi, aunque desde otro lugar: le tocó enfrentarlo durante su etapa en España. “No me gustaba, a veces prefería tenerlo a favor”, bromeó.Y explicó qué sensación le generaba enfrentarse al capitán argentino: “Cuando él quería, él podía ganar el partido”.El recuerdo de Maradona ocupa otro lugar. Forlín contó que lo percibía con un “aura especial” y que una de las cosas que más valoraba era su cercanía con las personas.“Me encantó su cercanía con las personas, cómo trataba a todo el mundo por igual”, recordó.También destacó que Maradona trataba a cada persona por su nombre y tenía una naturalidad que lo sorprendía.Bianchi, en tanto, fue definido como una especie de “libro abierto”. Forlín explicó que escucharlo era una oportunidad constante para aprender por su sabiduría, su manera de transmitir y la confianza que tenía en sí mismo.Consultado por Riquelme como presidente, Forlín fue prudente. Aclaró que no conoce el funcionamiento interno del club y que, por ese motivo, no puede hacer una evaluación profunda de la gestión.“Yo lo que puedo decirte es lo que yo veo”, explicó.Y lo que observó desde afuera es un crecimiento en materia de infraestructura.Destacó las obras, el predio y el trabajo con las inferiores, aspectos que le generan satisfacción como hincha. “El predio que tiene es hermoso, es espectacular”, afirmó.También remarcó que conoce el amor que Riquelme siente por Boca y que, desde su perspectiva, el actual presidente buscará lo mejor para el club.Durante la charla también apareció el nombre de “Jagger” Herrera, una de las jóvenes promesas de Boca que llamó la atención de Forlín.El exdefensor destacó características que, según su mirada, no suelen aparecer con tanta frecuencia en un jugador de esa edad.Mencionó su presencia, su ubicación dentro de la cancha, la tranquilidad para manejar la pelota, la capacidad para encontrar espacios y la posibilidad de utilizar las dos piernas.“Hace tiempo no veía un jugador de esa edad preparado como lo veía él”, aseguró.De todos modos, pidió paciencia. Consideró que todavía tiene mucho margen para mejorar y que será importante acompañarlo durante ese proceso.Después de una carrera que comenzó en Boca, pasó por Europa, Asia y Medio Oriente y tuvo como uno de sus puntos más importantes aquella convocatoria de Maradona a la Selección, Forlín atraviesa ahora una etapa diferente.El fútbol sigue siendo parte central de su vida, pero desde otro lugar. Ya no piensa solamente en cómo defender, competir o ganar un partido. Ahora intenta entender a las personas que forman parte de ese mundo y acompañarlas en los momentos de cambio.El jugador que alguna vez soñó con triunfar en Boca y llegó a compartir cancha con Riquelme y a enfrentar a Messi encontró, después del retiro, otra forma de seguir vinculado con el deporte que marcó su vida.

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