La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, presentó el 5 de octubre ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) una solicitud para registrar su voz como marca sonora, con el objetivo de contar con herramientas legales frente a imitaciones generadas por inteligencia artificial. El trámite incluye un audio de cuatro segundos en el que la funcionaria repite, en italiano, la frase “Io sono Giorgia Meloni” (“Yo soy Giorgia Meloni”). Según informó Associated Press (AP), la presentación fue adelantada por el diario italiano La Repubblica y confirmada por un funcionario del gobierno que prefirió no ser identificado por no estar autorizado a hablar públicamente. La petición fue gestionada por Praxi Intellectual Property, una firma romana especializada en consultoría de propiedad industrial. El registro no impide técnicamente los deepfakes, pero suma una vía legal El mecanismo jurídico utilizado es el mismo que aplica la industria del espectáculo: una grabación de voz se deposita ante la EUIPO como marca sonora, de modo que el perfil vocal —su timbre, inflexiones y características reconocibles— queda amparado frente a usos no autorizados. La distinción respecto del derecho de autor es clave: no se protege lo que se dice, sino el sonido que hace reconocible a quien lo emite. De acuerdo con AP, la solicitud permanece “en examen” y todavía no fue aprobada. Los medios italianos advirtieron que, aun si prospera, el registro no impide técnicamente la creación de deepfakes, aunque sí agrega un obstáculo legal para quienes repliquen el perfil vocal sin permiso. Quien lo hiciera podría quedar obligado a retirar el material, pagar daños y responder por infracción de marca. El debate sobre la ley italiana de IA, que contempla una disposición sobre deepfakes pero no los prohíbe en todos los casos, ganó centralidad tras el anuncio. La oposición reclamó mayores protecciones para los ciudadanos que no cuentan con los recursos legales que sí tiene la premier. Antes de Meloni, artistas y actores ya recurrieron a este mecanismo La jefa de gobierno italiana no es la primera figura pública en seguir este camino. Antes que ella, la cantante italiana Giusy Ferreri y el actor de doblaje Luca Ward depositaron su perfil vocal ante el organismo europeo. En Estados Unidos, el actor Matthew McConaughey utilizó registros de marca para proteger fragmentos de su voz y algunos gestos corporales. La iniciativa refleja una tendencia creciente entre personalidades públicas que buscan respaldo jurídico ante el avance de las herramientas de clonación de voz. Hoy, unos pocos segundos de grabación bastan para que un programa aprenda un timbre, replique sus inflexiones y construya frases que esa persona jamás pronunció. Un proceso judicial abierto desde 2024 marca el contexto de la medida La decisión de Meloni se inscribe en una serie de acciones legales que la premier viene tomando frente a la difusión de contenido falso con su imagen. En 2024 inició una acción civil contra un ciudadano sardo acusado de crear y publicar en línea contenido sexual falso con su rostro —un caso vinculado a imágenes manipuladas que circularon en 2020—. Ese expediente sigue pendiente ante un tribunal italiano. En mayo de 2026, Meloni denunció públicamente la aparición de nuevas imágenes falsificadas en circulación y señaló que “muchos otros” carecen de los medios de defensa que ella tiene a su disposición. En esa oportunidad describió los deepfakes como una herramienta capaz de “engañar, manipular y dañar a cualquiera”, según recogió AP. El caso reabrió el debate sobre los límites de la legislación vigente en Italia en materia de inteligencia artificial y sobre las garantías disponibles para quienes no cuentan con asesoramiento legal especializado.



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