En La Casa, Diego Peretti interpreta a Hugo Vaca, un hombre de 57 años que, después de trabajar durante casi toda su vida en una multinacional, queda fuera del mercado laboral. Acorralado por las dificultades económicas y con el temor de perder el único patrimonio que le queda, acepta una propuesta tan extraña como desesperada: vender su vivienda por la mitad de su valor a cambio de conservar el derecho a vivir en ella hasta el final de sus días.Pero lo que comienza como una salida para preservar su casa se transforma rápidamente en una situación mucho más oscura. Hugo empieza a sospechar que detrás de la operación hay algo que desconoce y queda atrapado en un mundo ajeno que lo lleva cada vez más al límite. César Troncoso interpreta al Negro Bernal, el intermediario que aparece en ese recorrido y con quien el protagonista establece una particular relación de poder.La película, dirigida por Gustavo Triviño, aborda así temas como la precariedad laboral, la vivienda y el desamparo que puede provocar quedarse sin trabajo. En diálogo con TN Show, los actores hablaron sobre sus personajes y el desafío de llevar esta historia a la pantalla, compartieron sus propias experiencias y reflexionaron sobre qué representa para cada uno su “casa” en la vida real.La pérdida del trabajo es el disparador de la historia de Hugo y también uno de los aspectos de la película que más resonaron en los actores.Para César Troncoso, la incertidumbre laboral no es una sensación completamente ajena: “Yo por suerte tengo una cierta continuidad de trabajo actualmente, pero me ha pasado de tener cinco o seis meses sin convocatoria”. “Sobre todo la convocatoria que uno desea, que es la del audiovisual. De pronto tenía algún espectáculo teatral en cartel, pero no es lo mismo... Y te genera ansiedad”, explicó.Además, se refirió al escenario laboral actual: “Me parece que vamos a tener que empezar a considerar la precariedad laboral como un fenómeno bastante presente en los tiempos que corren, pero no es deseable nunca”.La vivienda es otro de los temas que atraviesa la película y que, para el actor, tiene una fuerte presencia en la actualidad. “Son temas que están recontrapresentes. Ahora mismo está habiendo problemas con la vivienda y con la gentrificación de ciudades y de barrios en todo el mundo”.En ese sentido, Troncoso consideró que La Casa aborda cuestiones que exceden a la historia de Hugo y pueden abrir una reflexión sobre el presente. “Me parece que la película está hablando justamente de lo que tiene que hablar en estos tiempos y obliga a la reflexión. Yo espero que en ese sentido ayude”, expresó.Diego Peretti también recordó una situación personal en la que experimentó, aunque en una escala completamente diferente, la sensación de tener que resolver algo bajo presión. El actor contó que una vez intentaba pagar un plan de una plataforma cuando recibió una llamada que terminó siendo un intento de estafa.“Me piratearon la llamada y yo fui entrando poco a poco en una vertiginosa aventura de no saber si estoy con alguien verdadero o no en el teléfono y a punto de que me roben plata de la caja de ahorro”, contó. Y admitió: “Me llevó a la situación de tener que decidir en la urgencia sin poder pensar”.El artista lo comparó con la sensación de estar en medio del océano y lejos de la orilla: “Te empezás a desesperar y a dar brazadas y a gastar energía sin poder avanzar”.En La Casa, esa desesperación lleva a Hugo a tomar determinaciones cada vez más arriesgadas. “De repente se queda sin trabajo y tiene que empezar a tomar decisiones al borde de la legalidad y eso hace que se vaya metiendo en ámbitos cada vez más oscuros”, describió su intérprete.En la película, la casa es mucho más que una propiedad para Hugo: representa el último sostén que intenta conservar cuando siente que todo lo demás se desmorona. Y esa idea también llevó a los actores a pensar qué significa para ellos ese concepto en la vida real.“Mi casa en la vida real sería mi estabilidad, mi eje, mi armonía, tratar de vivir en paz interior”, definió Peretti. Y agregó: “Esa sería la casa a la que me gustaría no renunciar”.“Cuando la vida me lleva a correrme de ese lugar, tengo disturbios que no me gusta tener”, expresó. Y por eso, aseguró: “Me gusta la vida sin urgencia, la vida tranquila, obviamente con iniciativas y con objetivos”.Troncoso también se alejó de la idea de la casa como una propiedad y la vinculó con aquello que considera verdaderamente importante: “Yo creo que mi casa es mi familia”.En ese sentido, explicó: “Creo que la casa como como un bien material puede ser símbolo de un montón de cosas, pero no me da la sensación de que sea el símbolo que yo deseo para mí. No quiero que me represente la cantidad de cosas que tengo. Hay un montón de valores intangibles que me parece que son más deseables y prefiero refugiarme en ellos”.Así, la película abre una pregunta que también atraviesa la mirada personal de ambos actores: qué es aquello que realmente estamos dispuestos a perder y qué elegimos conservar cuando todo lo demás empieza a tambalear.
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