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Emmanuel Carrère con TN: “Donald Trump nos desprecia, pero Vladimir Putin nos odia”

El escritor francés recordó una cumbre del G7 dominada por el humor del presidente de EEUU y advirtió sobre Rusia y las tensiones migratorias en Europa. También habló de los secretos familiares y del efecto del litio en su vida.

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En una cumbre del G7 vio a los líderes pendientes del humor de Donald Trump. Sobre Vladimir Putin, cree que su relación con Europa está marcada por el odio. Y frente a las tensiones migratorias reconoce que defender la generosidad es más fácil desde una posición acomodada. Emmanuel Carrère, uno de los escritores franceses más reconocidos de la actualidad y autor de El adversario, Limónov y Yoga, desplegó una mirada inquietante sobre el presente, junto con las dudas y experiencias personales que atraviesan su obra.De visita en la Argentina para participar del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba) y presentar Koljós, su nuevo libro, pasó por la redacción de TN para una extensa entrevista realizada, en francés, junto al escritor y ensayista Gonzalo Garcés. Una conversación sobre Europa, los secretos familiares, el psicoanálisis y el periodismo. Estos son algunos de los principales pasajes.—TN: ¿Europa debe tenerle miedo a Rusia? Dijiste que Putin y Trump comparten cierto desprecio por la debilidad europea.—Carrère: Creo que en el caso de Trump es desprecio, mientras que en el caso de Putin es odio, que no es exactamente lo mismo. Creo que Putin y una parte de Rusia nos odian por lo que somos, por lo que consideran nuestra depravación, nuestro ateísmo, nuestros valores. Están convencidos de que todos somos pedófilos.Sí, creo que Europa tiene razones para tenerle miedo a Rusia. Y cuanto más dividida está Europa, más contenta está Rusia.—TN: ¿Cómo ves las aspiraciones rusas frente a una Europa que siente culpa por su pasado colonial?—Carrère: Rusia no parece sentir la menor culpa, ni respecto de su pasado colonial ni respecto de sus aspiraciones imperialistas y expansionistas en Ucrania o en otros lugares. Creo que los rusos son capaces de sentirse culpables por todas las tonterías posibles, pero cuando realmente son culpables de algo, ni siquiera se dan cuenta.Carrère acompañó al presidente francés Emmanuel Macron a una cumbre del G7 en Canadá. Su recuerdo es el de una reunión en la que la incertidumbre sobre Trump desplazó las discusiones entre los mandatarios.—TN: Con tu mirada literaria, ¿cómo describirías los intercambios entre los líderes?—Carrère: Había una situación particular: estaba Trump. Y desde el momento en que está Trump, ya no hay nada más que importe. Había otros seis jefes de Estado que tienen cualidades y defectos, pero que ejercen su trabajo: discuten cosas. Allí todo era imposible porque lo único que importaba era saber cuál era el estado de ánimo de Trump por la mañana, qué iba a pensar de vos.Trump hace un reinicio cada mañana. Ha olvidado por completo lo que pensaba de ustedes ayer. Entonces todo el mundo vive aterrorizado: “¿Hoy va a ser amable conmigo? ¿Va a limpiarse los zapatos en mi cara?”. Es monstruosamente cómico, pero sigue siendo monstruoso. Da muchísimo miedo. Es un espectáculo atroz.Una pregunta sobre su relato de una entrevista fallida con Catherine Deneuve llevó a Carrère a imaginar una conversación con Putin. Primero eligió al mandatario ruso; después explicó por qué se retractaba.—TN: ¿Con quién te gustaría arruinar una próxima entrevista?—Carrère: Con Putin. No estoy a su altura, pero sería excitante.—TN: ¿Qué le preguntarías? ¿Cómo imaginás esa escena?—Carrère: Es una buena pregunta a la que no tengo respuesta. El problema es que lo que responde Putin, sea cual sea la pregunta, es siempre extremadamente previsible. Expresa el poder de Rusia diciendo: “Digan lo que digan, hagan lo que hagan, me cago en ustedes”. Esa es, ante todo, la posición de Putin.Entonces retiro lo que dije. No estoy seguro de que sea tan interesante. Creo que no se puede sacar a Putin de sus rieles.Al hablar de inmigración, Carrère anticipó una presión creciente por las guerras, la pobreza y la crisis climática. Reconoció la tensión entre recibir a quienes buscan un lugar habitable y el temor de quienes sienten amenazado su espacio.—TN: ¿Cómo ves el futuro de las tensiones migratorias? ¿Hay que hacer esfuerzos para integrar o endurecer las políticas?—Carrère: Creo que esta situación no hará más que aumentar, porque a la guerra y la pobreza se suma la catástrofe climática. Habrá personas viviendo en lugares que se han vuelto inhabitables y que legítimamente querrán ir a lugares habitables. Pero esos lugares ya están habitados.Existe una tensión permanente entre una generosidad que comparto —aunque a mí no me cuesta mucho: vivo en barrios lindos— y las personas que sienten que vienen a ocupar su lugar. Estoy feliz de no ser político.—TN: ¿Europa perdió el miedo a ser de derecha?—Carrère: Está claro que hay una especie de giro hacia la derecha en Europa. Hay algo que me resulta un poco tranquilizador: el caso de Hungría, que muestra que se puede dar marcha atrás, que no es un proceso irreversible. Eso me parece alentador. Pero no hay muchas cosas alentadoras.En Koljós, Carrère reconstruye la historia de su familia y vuelve sobre su relación con su madre, la historiadora y especialista en Rusia Hélène Carrère d’Encausse. Durante la escritura también ganó protagonismo su padre, Louis, que había reunido un archivo genealógico fundamental para el libro.—TN: ¿Tu madre sabía que ibas a escribir sobre su final?—Carrère: No creo. Creo que al final adivinó que escribiría algo sobre ella y que ya no le daba miedo. Había escrito Una novela rusa, en el que revelaba cosas sobre su padre, que había sido colaboracionista durante la Segunda Guerra Mundial. A ella le aterraba que yo lo mencionara, pero ya estaba hecho. Al final sentí como si me diera una especie de autorización.—TN: ¿Cómo influyó en tu vida de pareja el matrimonio doloroso de tus padres?—Carrère: No era un modelo entusiasmante. Intenté no reproducirlo. No lo reproduje, entre otras cosas porque era muy anticuado. Hoy la gente no permanece sesenta o setenta años junta cuando no se lleva bien: se divorcia. Aunque no fuera un infierno cotidiano, no hay que exagerar, era algo doloroso.—TN: Tu padre adquiere cada vez más importancia en el libro. ¿Lo habías pensado así?—Carrère: No fue premeditado. Ocurrió durante la escritura y me hizo muy feliz. Mi padre, que toda su vida permaneció en la sombra, detrás de su mujer, poco a poco entró en la luz. El libro termina con él y con una imagen suya que encuentro bella y luminosa.Carrère distinguió la influencia del pensamiento analítico en su escritura de sus resultados terapéuticos. Sobre el beneficio del litio en su propia vida, respondió con mayor certeza.—TN: ¿Cómo fue tu experiencia con el psicoanálisis?—Carrère: Estuve en análisis durante treinta años, con interrupciones. Si ponemos todo seguido, quizá fueron entre diez y quince años. No sé cuál fue su eficacia terapéutica, porque nunca podemos saber qué habría pasado si no hubiera hecho análisis.El pensamiento analítico me marcó mucho. Escribo inspirándome en la asociación libre, en intentar censurar lo menos posible. No sé hasta qué punto me hizo bien, pero me marcó mucho.—TN: Dijiste que lo que mejoró tu vida fue el litio.—Carrère: Sí, de una manera casi medible. En un momento dado, lo que me hacía bien era claramente eso. Me sorprende que, en esos treinta años de análisis, ningún analista haya tenido la idea de decir: “Quizá sería interesante que fueras a ver a un psiquiatra que te recete algo”. Eso me deja un poco perplejo.—TN: ¿Cambió tu escritura?—Carrère: Espero que no, y no lo creo. No creo que haya habido un cambio entre Yoga y este libro.La charla también abordó el periodismo. Frente a las interpretaciones y las mentiras, Carrère defendió la necesidad de comprobar qué ocurrió. Para cerrar, volvió a su madre.—TN: ¿Qué se puede defender de la verdad?—Carrère: Las cosas ocurrieron o no. Estamos aquí, en este estudio, hablando. Alguien que negara que estamos juntos estaría diciendo algo falso. El periodismo tiene que resistir, cumplir ese trabajo de verificar qué es verdadero en el sentido mínimo de exacto.—TN: ¿Qué te falta cumplir?—Carrère: Una muerte tan lograda como la de mi madre, pero no tengo prisa.Vea el video de la entrevista completa en todas las plataformas de TN.

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