La 24° edición de Autoclásica que se está desarrollando durante este fin de semana largo en el Hipódromo de San Isidro tiene numerosas atracciones: el homenaje a los 60 años del Torino y la reunión de los tres ejemplares que hicieron historia en Nürburgring la celebración de los 100 años de Mercedes-Benz los 110 años de BMW el aniversario del Camaro...Pero como es costumbre la muestra -una de las mejores del mundo- presenta ejemplares únicos y con grandes historias detrás.Este año el destacado es el Rolls-Royce Silver Ghost de 1910 perteneciente a la familia Pereyra Iraola. Además de ser un vehículo exótico es uno de los candidatos a ser elegido el mejor de la muestra (Best of Show).Su historia parece de cuento e incluye ni más ni menos que al Titanic. A diferencia de los vehículos que terminaron en el fondo del Atlántico Norte en 1912 este ejemplar esquivó el naufragio gracias a una providencial indicación médica.Un encargo especial con fines educativosLa historia de esta pieza de colección comenzó en 1910. La tía abuela Laura con el propósito de transmitir conocimientos culturales y de viaje a sus sobrinos —tal como lo habían hecho sus padres en la década de 1860 y 1870— organizó una extensa expedición por Europa.En aquel momento la familia era propietaria de la estancia ganadera modelo San Juan ubicada en La Plata predio que con los años se transformaría en el actual Parque Pereyra Iraola.Para llevar a cabo semejante viaje la familia encargó un Rolls-Royce desde la Argentina hacia Europa.Como la casa británica no ofrecía de fábrica la carrocería de tipo limousine requerida para trasladar cómodamente a los sobrinos a una de sus hermanas y a los vehículos de apoyo decidieron hacer carrozar el chasis en Francia según sus propias necesidadesEstableciendo su base en Francia los Iraola emprendieron un periplo que los llevó a recorrer múltiples países hasta llegar a Moscú. El automóvil fue retratado en célebres escenarios como Monza Roma el Vaticano Inglaterra y la capital rusa conservándose hasta hoy aquellas fotografías históricasUna cancelación a último momentoAl finalizar la gira la familia contrató camarotes de primera clase y reservó espacio en la bodega del Titanic en Southampton para regresar a América en su viaje inaugural.Sin embargo a pocas horas del embarque una de las integrantes de la familia sufrió complicaciones en un embarazo de entre 7 y 8 meses.El médico de la familia desaconsejó enfáticamente encarar la travesía marítima en esa condición por lo que decidieron cancelar los pasajes y permanecer en Inglaterra. Esa decisión fortuita salvó la vida de la familia Pereyra Iraola y preservó intacto al Rolls-RoyceTras arribar a la Argentina el vehículo se radicó en la residencia familiar de la calle Esmeralda frente al Palacio Anchorena. Como la unidad carecía originalmente de sistema eléctrico hacia 1920 la propia fábrica Rolls-Royce envió ingenieros desde Inglaterra para realizar la instalación eléctrica directamente sobre el vehículo en Buenos AiresEl automóvil se mantuvo a lo largo de cuatro generaciones en condición de "mano única" conservando los registros de compra originales y el kilometraje real en su odómetro.Durante las décadas de 1960 y 1970 participó en eventos como el "Rally de las Flores" circuló por la Estancia Abril y transitó eventualmente las calles porteñas.Rolls-Royce envió en múltiples oportunidades ofertas epistolares para comprar la unidad pero la familia las rechazó sistemáticamente debido a su incalculable valor afectivo.Tras culminar un proceso de restauración a cargo del taller especializado "Clásicos y Especiales" en Córdoba el Silver Ghost de los Pereyra Iraola se exhibe en el predio de San Isidro junto a la carpa principal. Sin dudas es uno de los imperdibles.








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