La bronca de Franco Colapinto en el Gran Premio de Singapur no se quedó guardada. Cuando el auto número 43 comenzó a fallar en la vuelta 31, la desesperación del piloto argentino quedó al descubierto en un cruce dramático con su ingeniero de pista, Stuart Barlow, a través de la radio del equipo.En medio del desconcierto por la pérdida de rendimiento del monoplaza, Colapinto advirtió la falla de inmediato: “Hay algo roto”, avisó por el equipo de comunicación.Desde el box trataron de estirar la agonía e intentaron mantenerlo en pista a toda costa: “Sí, sí, copiado. Franco, sí, copiado. Estamos viendo algo. Si podés seguir, intentémoslo”, le respondió Barlow buscando una solución mágica.Sin embargo, el auto estaba completamente roto y Colapinto no tardó en dejarle en claro que era imposible continuar: “No, no, Stu. No funciona la marcha atrás”, sentenció sobre la falla en la transmisión.La confirmación desde el garaje no tardó en llegar con un pedido de disculpas desgarrador: “Algo salió mal. Apagá el auto. Lo siento, amigo”, le comunicó su ingeniero, bajándole la persiana a la carrera.La respuesta de Franco reflejó la frustración total por quedarse con las manos vacías por culpa del auto: “¡La put... madre! ¿Qué está pasando?”, disparó antes de resignarse y meter el coche a boxes. Un diálogo al desnudo que expone el trágico final de su paso por Singapur.
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