En West Arnhem, en el norte de Australia, investigadores, guardabosques y propietarios incorporaron inteligencia artificial al monitoreo de la fauna silvestre. La investigación utilizó el sistema MegaDetector para analizar imágenes tomadas por cámaras trampa. Esta iniciativa reunió a Warddeken Land Management, una organización indígena dedicada a la gestión y conservación del territorio, la Universidad Charles Darwin (CDU) y la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO). La colaboración examinó cómo incorporar la herramienta informática al monitoreo comunitario liderado por pueblos indígenas, conocido por las siglas ICBM, dentro del programa de fauna Mayh, cuyo nombre significa animal. El estudio fue publicado en Conservation Science and Practice y divulgado en Phys.org, su objetivo fue evaluar el uso de esta tecnología sin desplazar los conocimientos, las decisiones ni los empleos de quienes administran el territorio. La IA redujo el tiempo de análisis El programa Mayh se lleva a cabo en el Warddeken Land Management. El análisis busca determinar de qué manera las prácticas de gestión territorial inciden en la conservación de los animales, incluidos aquellos con importancia cultural. Para realizar ese seguimiento, los equipos utilizan cámaras trampa. Los registros se obtuvieron con la participación de guardabosques hombres (bininj) y mujeres (daluk), además de los propietarios. Tras una consulta extensa sobre la aplicación de la tecnología y las medidas de seguridad, la herramienta recibió 1.572 horas de datos reunidos por los propios equipos locales. El sistema identificó las imágenes que podían contener animales y redujo el volumen de material que necesitaba análisis de 925.088 a 172.290 fotografías. Ese cambio acortó el período de procesamiento de 6 meses a 2 y disminuyó el promedio de tiempo dedicado a esta tarea cada 2 semanas, de 52,6 horas a 41,8 horas. El trabajo redujo en 81,4% la cantidad de fotografías que requerían revisión humana, sin excluir a las comunidades indígenas del control y la validación de los datos. La revisión humana mantuvo el control La reducción del trabajo dedicado a clasificar fotografías permitió aumentar la participación en la gestión del territorio y concentrar más atención en la identificación de especies. También abrió espacio para otras actividades: documentación lingüística, elaboración de informes en formato de póster, boletines, videos y talleres. La responsable de seguimiento ecológico de Warddeken Land Management e investigadora posdoctoral del Instituto del Norte de la CDU, Cara Penton, señaló que el proyecto priorizó las voces, los conocimientos y los puestos de trabajo de la población local. “En cierto modo, esto aborda la cuestión fundamental de cómo se manifiesta la IA en el lugar de trabajo para que los empleos sean realmente más agradables, y no que estemos utilizando la IA para todo”, afirmó. Penton remarcó que la tecnología no reemplazó el criterio de las personas en el proceso. Según explicó, la participación humana en la recolección, comprobación y procesamiento da solidez a la información que después se usa para decidir sobre el territorio. Más habilidades para los guardabosques El estudio describe que los participantes mejoraron sus destrezas digitales durante la implementación. Esas capacidades les permitieron capacitar a otros integrantes de los equipos, preparar informes con los resultados del monitoreo y producir materiales dirigidos a compartir saberes con las generaciones más jóvenes. La guardabosques daluk sénior de Warddeken Land Management y mujer bininj nawarddeken, Suzanna Nabulwad, sostuvo que el uso de las herramientas debe definirse de manera segura y cuidadosa. Expresó que era importante hablar con las personas mayores para garantizar un uso adecuado de la tecnología en el territorio y, de ese modo, cuidar y proteger a los animales. Además, indicó que las cámaras y el análisis de las imágenes modificaron sus tareas cotidianas como guardabosques. “Usar la tecnología, trabajar con cámaras y analizar las imágenes hace que el trabajo sea más interesante”, señaló y añadió que la formación de nuevos guardabosques resulta necesaria para que puedan incorporar estas actividades.




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