Adelle Overton creyó durante años que estaba con una persona en la que podía confiar. Sin embargo, en 2020, mientras atravesaba un tratamiento de quimioterapia por un cáncer de mama, se despertó y descubrió que su pareja, Steven Uden, estaba teniendo relaciones sexuales con ella sin su consentimiento. La mujer tardó en entender lo que había pasado y recién cinco años después, luego de una confesión de él, pudo avanzar con la denuncia que terminó en una condena de seis años y ocho meses de prisión.El caso ocurrió en Inglaterra, donde Overton compartía su vida con Uden y dependía de él para afrontar las dificultades cotidianas que le provocaban sus problemas de salud. Esa relación de confianza hizo que le resultara difícil comprender lo que había pasado y hablar de los abusos que, según denunció, se repitieron mientras dormía.Overton y Uden se conocieron en 2009 durante el rodaje de una película de zombis en la ciudad de Nottingham. Comenzaron una relación en enero de 2012 y, durante años, ella creyó que estaba junto a alguien en quien podía confiar.En 2017, recibió un diagnóstico de síndrome de Ehlers-Danlos, un trastorno que afecta el tejido conectivo y puede provocar dolor y problemas de movilidad. Su estado de salud hizo que necesitara cada vez más ayuda para afrontar las actividades cotidianas.Un año después, Uden se convirtió en su cuidador. Se ocupaba de parte de sus necesidades diarias y pasó a tener un papel central en su vida. Esa dependencia también hizo que a Overton le resultara más difícil cuestionar su comportamiento y comprender la gravedad de lo que estaba ocurriendo.En 2020, mientras recibía quimioterapia por un cáncer de mama, Overton se despertó y descubrió que su pareja estaba abusando de ella.Según manifestó en una entrevista con BBC, Uden le dijo que pensaba que ella estaba despierta y que lo había pasado “fue un accidente”. “Él puso muchísimas excusas, como: ‘Pensé que estabas despierta y hacías los ruidos adecuados”, indicó la mujer.Overton ya había sufrido abusos sexuales anteriormente, una experiencia que influyó en la manera en que procesó lo sucedido. Le costaba confiar en su propia percepción y llegó a sentir culpa por cuestionar a la persona que la cuidaba. “Supongo que era más fácil creer la mentira que afrontar lo que podía significar la verdad”, sumó.La verdad comenzó a esclarecerse cinco años después, cuando la pareja de Adelle admitió lo que había hecho. La conversación se produjo mientras él también atravesaba un tratamiento contra el cáncer.De acuerdo con el testimonio de Overton, su pareja reconoció que la había violado en varias oportunidades mientras dormía. La mujer sostuvo que creía que los episodios habían sido más numerosos que los dos que finalmente quedaron incluidos en la causa judicial.Según su relato, Uden le dijo que lo había hecho siete u ocho veces. Esa cifra corresponde al testimonio de la víctima y no a la cantidad de delitos por los que fue condenado.La Policía intervino después de que Overton hablara sobre lo sucedido durante una sesión de terapia psicológica. Con ayuda profesional, pudo comprender que no era responsable de los abusos y que depender de su pareja para recibir cuidados no le daba a él ningún derecho sobre su cuerpo.Durante la investigación, Uden confesó ante la Policía. Fue acusado de dos delitos de violación, se declaró culpable y recibió una pena de seis años y ocho meses de prisión.La investigadora Eleanor Kirton, que participó en la investigación, aportó detalles del caso. “Cuando lo interrogué, confesó inmediatamente. Reconoció desde el primer momento que la había violado, algo muy poco habitual en este tipo de investigaciones”, expresó la funcionaria.Otro de los aspectos inquietantes del relato de Overton está relacionado con los medicamentos que tomaba para tratar sus problemas de salud. Como Uden se encargaba de prepararle las pastillas, ella sospechó que podría haberle administrado dosis excesivas para mantenerla dormida y facilitar los abusos.Sin embargo, esa hipótesis no pudo confirmarse con los análisis toxicológicos. Según explicó Kirton, el tiempo transcurrido dificultó la obtención de evidencia que permitiera establecer si había ocurrido.Después de denunciar los abusos, Adelle Overton decidió contar su historia con la esperanza de ayudar a otras personas que puedan estar atravesando situaciones similares. En particular, quiso visibilizar la vulnerabilidad de quienes dependen de alguien para recibir cuidados y pueden sentir que no tienen otra opción que tolerar el maltrato.“Para mí, hasta el mismo día antes de que admitiera lo que había hecho, fue la mejor relación que tuve en mi vida. Yo confiaba en él”, aseguró.Leé también: El caso que sacudió a Inglaterra: los nenes de 10 años que secuestraron, torturaron y asesinaron a un bebéLa mujer también explicó por qué sintió la necesidad de hablar públicamente sobre lo ocurrido: “Me hizo pensar en cuántas personas con discapacidad pueden encontrarse en situaciones en las que alguien tiene poder y control sobre ellas”.Y concluyó: “Durante unos meses, después de descubrirlo todo, llegué a pensar que quizá era una especie de compensación por los cuidados que me había prestado. Que le debía esa intimidad. Pero no era así. Y nadie más se la debe tampoco”.
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