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“¿Cuándo me toca a mí?”, los gritos que una testigo escuchó antes de intervenir en un caso investigado por abuso sexual en una fraternidad

Una joven forzó la cerradura de un baño donde encontró a su amiga desplomada y con la ropa bajada, mientras un grupo de hombres vitoreaba del otro lado de la puerta

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La Universidad de Chicago, una de las instituciones académicas más prestigiosas de Estados Unidos, se convirtió en el epicentro de una denuncia por agresión sexual ocurrida durante una fiesta en la casa de la fraternidad Alpha Epsilon Pi (AEPi). Ni la víctima, una mujer de 21 años estudiante de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), ni el sospechoso eran alumnos de la casa de estudios, según precisaron las autoridades. De acuerdo con el informe policial obtenido por ABC7 Chicago, la joven consumió tres bebidas alcohólicas antes de comenzar a experimentar lapsos de inconsciencia mientras bailaba con el hombre que más tarde sería identificado como su agresor. La policía de Chicago, que investiga el caso, no ofreció detalles adicionales y tampoco confirmó si hubo una detención. El martes, la institución informó que identificó a una “persona de interés” y que le prohibió el ingreso al campus. Según el Daily Mail, el sospechoso fue descrito en el informe policial como un hombre asiático de 1,70 metros de altura, vestido de negro. La universidad indicó que su identidad fue corroborada mediante cámaras de seguridad del campus y lectores de patentes, información que fue compartida con la policía de la ciudad. La noche de la fiesta El hecho ocurrió durante una fiesta en la sede de AEPi, en la madrugada del domingo 11 de octubre. Según describió The New York Times, la música se escuchaba a varias cuadras de distancia. Klara Grant, una estudiante de química de 18 años, relató al diario que había un DJ, pistas de baile en dos niveles del lugar y un bar. Mia Lara, una joven de 21 años que estudia en una universidad cercana, afirmó que vio el evento promocionado en la cuenta de Instagram de la fraternidad. Ella, la mujer que presentó la denuncia y una tercera amiga decidieron asistir. Era la primera vez que cualquiera de las tres iba a una fiesta de fraternidad, precisó Lara al diario neoyorquino. En la puerta les pidieron identificación, pero nadie verificó si pertenecían al alumnado. Las tres bailaron en el sótano. La amiga de Lara comenzó a besarse con un hombre y, poco después, Lara la perdió de vista. Tras recorrer la casa en su búsqueda, dio con un pequeño grupo de hombres que vitoreaban frente a la puerta cerrada de un baño. “Decían cosas como ‘¿Cuándo me toca?’ y ‘Yo quiero entrar ahí’”, relató. Lo que encontró detrás de la puerta Según el informe policial citado por ABC7 Chicago, uno de los hombres agarró del pelo a Lara para impedirle entrar. Aun así, tras forzar la cerradura, logró abrir la puerta. Encontró a su amiga sentada en el piso, desplomada contra la pared, con la ropa y la ropa interior bajadas. El hombre que había estado con ella le sujetaba las muñecas, de acuerdo con su testimonio recogido por The New York Times. Su amiga comenzó a decir “Que pare” y “Sácame de aquí”, según el testimonio de la joven. Lara comenzó a gritar y el hombre abandonó el baño. Junto con la tercera amiga, sacaron a la víctima del lugar. Ya en la calle, Lara persiguió al hombre, una escena que quedó registrada en un video publicado en redes sociales. En el clip, la joven lo acusa de haber agredido a su amiga. “Ella quiso”, responde el hombre en la grabación, reconstruida por The New York Times. Lara lo golpea con las manos y él huye. La joven aseguró que el sospechoso escapó y que un oficial de la policía del campus la interceptó. El oficial llevó a las tres amigas al hospital del campus, donde se labró la denuncia formal y la víctima se sometió a un examen médico. La respuesta institucional y el debate nacional En un comunicado publicado en Instagram, la sede local de la fraternidad condenó lo que calificó como una agresión sexual y pidió respeto y privacidad para la víctima. La organización nacional de la fraternidad emitió un pronunciamiento por separado: “Nadie debería asistir a un evento en ningún campus —sea de una fraternidad o no— y tener que temer por su seguridad y bienestar”. Jonathan Pierce, vocero de la organización nacional, afirmó que el sospechoso no era miembro del capítulo de AEPi en la universidad. “No creemos que ningún miembro de AEPi haya estado involucrado en este horrible acto ni que haya sido cómplice”, aseguró Pierce en un correo electrónico a The New York Times. La fraternidad recibió la orden de no celebrar eventos ni programas mientras dure la investigación, según el vocero. Gerald McSwiggan, portavoz de la universidad, declinó dar una entrevista. Las fraternidades en la Universidad de Chicago no están formalmente afiliadas a la institución, pero están “sujetas a las políticas y procedimientos disciplinarios de la universidad”, tal y como aclaró la casa de estudios. El escrutinio sobre la vida griega universitaria se intensificó después de que una mujer, identificada en la demanda como Jane Doe, denunciara una presunta violación grupal ocurrida en Cornell en 2024, un caso que salió a la luz recientemente. Este martes, Cornell anunció la prohibición de fiestas de fraternidad por el resto del año académico. En distintos puntos del país, la necesidad de las fraternidades fue puesta en debate, a la luz de un historial de novatadas, violencia e incluso muertes que empañó durante décadas a instituciones que prometen lazos de amistad y redes profesionales. Grant, la estudiante de química en Chicago, abandonó la fiesta con sus amigas antes del incidente. Al enterarse al día siguiente, quedaron atónitas. “Sin duda va a haber un clima diferente por un buen rato”, dijo al medio.

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