El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, reclamó este jueves a los aliados de la OTAN que mantengan el suministro de armas y prioricen los interceptores de misiles balísticos y la munición para los cazas F-16. Lo hizo tras reunirse en Bruselas con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, un día después de un bombardeo ruso que, según Kiev, alcanzó las tres centrales termoeléctricas de la capital y su región. Rutte informó en redes sociales de que ambos hablaron de “la importancia de aplicar un alto el fuego energético” y del respaldo aliado a Ucrania mediante la Lista de Requisitos Prioritarios para Ucrania (PURL, por sus siglas en inglés), lanzada en 2025 por la OTAN y Estados Unidos: los aliados financian la compra de armamento estadounidense que se entrega a Kiev. Zelensky aseguró que Rusia lanzó cerca de 1.000 drones desde la mañana del miércoles, además de varias oleadas de misiles balísticos. Calificó de “gran desafío” ese ritmo de ataques en un momento de restricciones a Starlink, la red de satélites de SpaceX, la empresa de Elon Musk, que las fuerzas ucranianas usan para sus comunicaciones. No hay datos públicos disponibles sobre el alcance de esas limitaciones ni sobre quién las decidió. Zelensky sostiene que los retrasos del servicio fueron deliberados. La reunión llega tras una semana de fricción con Washington. El 9 de octubre, Trump anunció un acuerdo con el presidente ruso, Vladímir Putin, para que Rusia suministre diésel a Estados Unidos y a los mercados mundiales, un pacto que, según Zelensky, alienta a Moscú. Al día siguiente, Trump exigió a Ucrania que dejara de atacar refinerías rusas, a las que atribuye el encarecimiento del combustible, y pidió elecciones en el país. El domingo 11, Trump proclamó en su red Truth Social un alto el fuego energético “con efecto inmediato”. Zelensky admitió su sorpresa, pero respaldó la medida si Rusia hacía lo mismo. No hay datos públicos sobre los términos del acuerdo, su duración ni un mecanismo de verificación. Moscú no lo ha confirmado. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, evitó pronunciarse el lunes 12, y este miércoles el Kremlin afirmó que el pacto nunca se cerró, por lo que no puede decirse que Rusia lo viole. Ese lunes, Zelensky había denunciado violaciones rusas tras un ataque contra una central térmica en Járkov, y el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo no haber visto señales de que Moscú respetara ninguna tregua en las 48 horas previas. Según Europa Press, Washington amenazó con cortar el flujo de información de inteligencia y las comunicaciones por Starlink si Ucrania sigue golpeando instalaciones energéticas rusas. Zelensky respondió que convocaría elecciones si Putin aceptaba un alto el fuego de 60 días, una condición que Rusia ha rechazado en otras ocasiones. Este jueves, en una entrevista con el Financial Times, el mandatario declaró que “la prohibición ha sido levantada. Ya es suficiente”. Rusia informó de un nuevo ataque ucraniano contra una refinería en la región de Riazán, a 200 kilómetros de Moscú, y acusó el miércoles a Kiev de atacar otras dos, en Sarátov y Riazán. Su Ministerio de Defensa aseguró haber derribado 166 drones ucranianos sobre 13 regiones y la península anexionada de Crimea. Zelensky participará este viernes como invitado en la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, donde Ucrania encabeza el orden del día. La tregua energética depende de dos Gobiernos que se acusan de incumplirla y de un tercero que la anunció sin hacer público su contenido. Mientras ese vacío persista, cada ataque a una refinería o a una central eléctrica servirá de justificación para el siguiente.
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