El Ministerio de Economía recibirá este viernes los $6,6 billones que recaudó en la última licitación de deuda. Esa cifra representó una renovación del 136% con respecto a los vencimientos semanales, que sumaban unos $4,85 billones. En el mercado hay expectativa con respecto a cómo reaccionarán la liquidez en pesos y las tasas de interés tras esa contracción. “Si bien el rollover fue elevado, se trató de una licitación pequeña. La absorción neta de liquidez será de aproximadamente $1,7 billones, por lo que su impacto debería ser acotado. De todas maneras, habrá que observar cómo responden las tasas cortas durante los próximos días”, indicó Daniel Chodos, jefe de Research y socio de Dhalmore Capital. No obstante, algunos de los rumores que circularon tras la licitación dan cuenta de operaciones oficiales, que apuntarían a no generar una restricción excesiva en la cantidad de pesos tras la licitación. Desde PPI indicaron que circuló la versión de que el Banco Central (BCRA) compró letras capitalizables (Lecap) por alrededor de $1 billón en la misma rueda en que el Tesoro realizó la licitación. “De confirmarse, estas operaciones compensarían una parte importante de la absorción prevista. Aunque los datos monetarios recién permitirían corroborarlo el lunes”, indicó esa casa de Bolsa. Y agregó: “En ese caso, el equipo económico habría instrumentado una suerte de canje entre el primario y el secundario, retirando títulos cortos del mercado y colocando deuda más larga”.“El impacto neto sobre la liquidez del sistema dependerá de si se realizaron otras operaciones, algo que debería quedar más claro en los próximos días”, coincidieron desde Max Capital.En Outlier, en tanto, también se refirieron a las versiones de que hubo compras oficiales de Lecap antes de la licitación. “Con lo cual, el efecto sobre la liquidez del sistema sería aún menor a lo que sugiere el roll over anunciado por Ministerio de Economía”, indicaron. En ese sentido, consideraron que si se confirman esas operaciones, sería una señal de que el Gobierno busca hacer una gestión estricta de la liquidez en pesos durante octubre, tal como sucedió en septiembre. Así, se diferenciaría de agosto, cuando el sector público nacional fue expansivo en términos monetarios y no aspiró el total de los pesos inyectados por las compras de divisas del BCRA. La necesidad del Gobierno de controlar la cantidad de pesos que hay en el mercado se relaciona con evitar un exceso que alimente tanto a la inflación como al tipo de cambio. El equipo económico explicó en varias ocasiones que busca calibrar las compras dólares del BCRA no solo con la oferta de divisas en el mercado, sino también con la demanda de pesos: a mayores necesidades de moneda local, más intervención oficial.
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