Desde la muerte de María Kodama, hace ya tres años, muchas cosas cambiaron en las vidas de Victoria y Mariana, sus sobrinas. Una abogada, otra vinculada al rubro inmobiliario, son hoy activas managers del legado del más importante de los escritores argentinos. Ellas tomaron la posta de entre los cinco sobrinos de la viuda de Jorge Luis Borges, cuyos nombres aparecen hoy en el copyright de publicaciones y espectáculos sobre su obra: Mariana del Socorro, Martín Nicolás, María Victoria, Matías y María Belén. “De a poco fuimos encontrando el camino de cómo seguir el legado, los concursos, las visitas, las formas de que la obra vaya creciendo y se acerque a los lectores”, dicen, en la sede de la Fundación Internacional Borges de la calle Anchorena. Es la casona de estilo colonial que María Kodama logró comprar con esfuerzo. Lindera al patio del hogar de la familia Borges, que la habitó entre 1939 y 1943. Ahí escribió Las ruinas circulares, “el manuscrito favorito de María”, dicen las sobrinas. La fundación ofrece un espacio abierto al público que guarda tesoros, objetos personales tanto de Borges como de Kodama, primeras ediciones y manuscritos. La entrevista, pedida hace ya un tiempo, tuvo que esperar. Y antes de encender la cámara, hay una aclaración: no comentarán acerca del Borges de Bioy Casares, que acaba de reeditarse. Para Kodama, ese diario del amigo, lleno de chismes y confidencias, fue un acto de traición, y ellas sólo dirán que piensan lo mismo.“Nosotras continuamos el camino siempre con propuestas nuevas, con nuevos desafíos que también tienen que ver con la evolución de la sociedad. La inteligencia artificial es un desafío hoy, a partir de distintas propuestas que se presentan relacionadas con la obra de Borges, que hace unos años no existían”, cuentan.La custodia férrea, celosa, que Kodama ejerció sobre la obra y la memoria de su marido, fue tan famosa como criticada. Impulsó famosas acciones legales e intimaciones, litigó contra autores como Pablo Katchadjan, acusándolo de plagio (fue sobreseído) por su libro El Aleph engordado, entre otros escritores y periodistas, además de denunciar a plataformas que publicaron y difundieron textos sin autorización. Ahora, en recopilaciones de sus conferencias, o en una puesta de danza contemporánea como la fantástica Principio de éxtasis, basada en El Aleph, que puso el Teatro Colón, se leen los nombres de los Kodama y muchos parecen percibir un cambio en ese sentido. Una gestión más segura de los derechos de autor. “Desconocemos los motivos de algunas de esas decisiones, pero, de alguna manera, fue su forma de cuidar la obra de Borges”, dicen las sobrinas. “Además, ella permitió, aceptó y autorizó un montón de cosas. Luego, el paso del tiempo quizá hizo que la obra de Borges circule de una forma distinta. También es verdad que María estaba grande, que la agarró la pandemia, y después la enfermedad. Nosotros autorizamos propuestas dentro de su pensamiento, y tenemos gente que nos asesora y que trabajaba con ella. El agente literario (el famoso Andrew ”El Chacal" Wylie) y los integrantes de la fundación". Para Mariana y Victoria Kodama, “la obra de Borges ya está consagrada y nada la puede dañar o alterar. Y María con el tiempo fue permitiendo o dando lugar a a distintas manifestaciones del arte, de la literatura. Para nosotros es importante que la obra continúe tan vigente. Que existan distintas formas de mirar, de leer y de transmitir los cuentos, los poemas, los ensayos”. -¿Cómo era su relación con ella?-Como la de una tía, pero una tía no tan normal, porque vivía viajando y estaba muy ocupada: su principal motivo de vida era este, difundir la obra de la fundación, dar conferencias. Creemos que María fue muy atacada en un momento y eso también le habrá generado una coraza, una defensa. Luego, al tomar decisiones, uno absorbe todo ese malestar que le había generado tanta crítica y polémica, cualquier decisión suya iba a estar expuesta a crítica. Un poco nos pasa a nosotros también. Obviamente, sabemos que no todo lo que autorizamos está todo el mundo de acuerdo, o le gusta a todo el mundo. Las Kodama se preparan ahora para viajar a la Casa de las Letras, a Madrid, donde dejarán el legado de su tía y de Borges. Luego, para los distintos homenajes por el 40 aniversario del fallecimiento del escritor. Y los que llegarán con el cierre del año, incluyendo la participación de la Fundación en la porteña Noche de los Museos. Guardan, en una vitrina privilegiada, objetos que honran a María Kodama. Premios, condecoraciones, libros, fotos y una de sus cámaras fotográficas, una Nikon reflex con la que tomó fotos de Borges durante los viajes. Imágenes que llaman la atención del que visita la fundación apenas pone un pie en ella. Hay, en esta casona de Anchorena 1660, visitas guiadas para chicos y colegios secundarios, y especialistas que pueden dar cuenta en conferencias y recorridas de distintos aspectos de la obra y los manuscritos. “La obra de Borges tiene una vigencia extraordinaria. El desafío era al menos intentar contribuir para mantener esta institución a la altura de lo que ella logró. Para nosotras es una gratificación poder estar y ser parte. Cuando vemos el interés y las cosas que se generan, sentimos que algo estamos haciendo bien”.
Noticia de TN. Consultá la publicación original para conocer sus actualizaciones.
Leer en TN ↗