Al electorado argentino le importa poco cómo le irá a Donald Trump en las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Menos le importa aún cómo quedará conformado el Senado en Washington. Pero la posibilidad de que los demócratas sumen al menos cuatro bancas para conseguir la mayoría en esa cámara podría tener un fuerte impacto en la gobernabilidad de Trump durante la segunda mitad de su mandato y en las chances de reelección de Javier Milei.Para entender qué tienen que ver esos cuatro senadores norteamericanos con las posibilidades electorales de Milei —o con el retorno del peronismo al poder— en las presidenciales del año que viene, primero hay que recordar cómo logró el Presidente su inesperado triunfo en las legislativas de octubre del año pasado, contra casi todos los pronósticos.Luego de la victoria del peronismo en las elecciones bonaerenses de septiembre, cundió el pánico en los mercados: el dólar saltó de 1300 a 1500 pesos, las acciones en la Bolsa se derrumbaron casi un 10% y el riesgo país superó los 1100 puntos.Pero todo tuvo un happy end: Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Trump, anunció el ya famoso swap de monedas por 20.000 millones de dólares y hasta hizo una compra inédita de pesos en el mercado argentino. Resultado: Milei arrasó en las elecciones y pudo ampliar significativamente su escuálida representación en el Congreso.¿Podrá Trump conservar su margen de maniobra si pierde la mayoría republicana en ambas cámaras? Esa es la pregunta que se están haciendo en estos momentos desde Milei y su hermana Karina hasta los Caputo: el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el superasesor de comunicación presidencial, Santiago, apodado el “Mago del Kremlin”.Por algo, más que los graves problemas que está demostrando el plan económico para lograr crecimiento y bajar la inflación, a Milei lo desvela la necesidad desesperada de eliminar las PASO.Y no se trata solo de quitarle al peronismo la herramienta para dirimir la furiosa interna entre el kicillofismo y el kirchnerismo. Milei también imagina que las primarias podrían provocar una reacción de los mercados similar a la que desencadenó el triunfo peronista bonaerense de septiembre del año pasado. Con un agravante: si peligra su reelección, Trump podría no tener el mismo margen político de maniobra para rescatarlo.Quizás la eliminación de las PASO no sea la panacea. La mitad de las provincias adelantará sus comicios para despejar el tema económico de la contienda en sus “feudos”. Esas elecciones podrían empezar a marcar, desde abril y en el interior del país, el camino hacia una posible derrota nacional de Milei.Los resultados provinciales podrían funcionar como un “mal presagio” para los mercados, tal como ocurrió con las elecciones bonaerenses de septiembre del año pasado, pero esta vez con un Trump sin margen de maniobra para intervenir.A su vez, una reacción negativa de los mercados podría agravar el malestar económico y el malhumor social, y complicar todavía más las chances electorales del oficialismo. Un círculo vicioso que solo podría cortar la ayuda de Trump.Pero los números del presidente norteamericano se ven feos a poco más de dos semanas de las elecciones. Casi hermanado con Milei, las cifras de la encuestadora YouGov marcan un 61% de rechazo contra un 37% de aprobación en octubre para Trump.La última encuesta de la Universidad de San Andrés sobre la aprobación de Javier Milei le dio un 60% de rechazo contra un 36% de aprobación al argentino: prácticamente los mismos números que Trump.Las comparaciones son odiosas, pero, según San Andrés, Milei está exactamente en la misma situación complicada de aprobación de gestión que Mauricio Macri a los 34 meses de mandato. Macri, finalmente, no consiguió su reelección.Trump ya venía mal en las encuestas desde hacía meses y los sondeos anticipaban una derrota muy sonora en la Cámara de Representantes. Pero en las últimas semanas empezaron a sonar todas las alarmas en ambas casas: la Blanca y la Rosada.Es que el Senado norteamericano —al igual que el argentino— tiene una representación igualitaria por estado: cada uno aporta dos senadores.De manera análoga a lo que ocurre en la Argentina, donde Milei debe enviar a Diego Santilli a prometer el oro y el moro en provincias chicas, como Catamarca o Tucumán, para conseguir los votos que necesita para aprobar leyes, los estados fundamentalmente agrarios del centro y centro-oeste de Estados Unidos tienen pocos representantes, pero tantos senadores como la gigantesca California o el estado de Nueva York. Esos estados son tradicionalmente “rojos”, es decir, republicanos.Si los demócratas terminan sumando cuatro senadores gracias al voto de ciudadanos tradicionalmente republicanos de esos estados, decepcionados con el segundo mandato de Trump, y no pierden otras bancas, conseguirán la mayoría en el Senado. Si también se imponen en la Cámara de Representantes, el margen de maniobra de Trump para ayudar a Milei podría estrecharse considerablemente.Pero Trump viene manejándose en su segundo mandato en la Casa Blanca con un “síndrome del asesino serial”: para tapar cada macana que se manda, hace otra, y otra, hasta terminar desquiciando todo el orden mundial.No llama la atención que las encuestas anticipen un formidable “pase de facturas” de los votantes norteamericanos el 3 de noviembre. Trump consiguió muchos votos entre los jóvenes, los latinos y la clase trabajadora en 2024 con promesas de bajar los precios. Por ahora, consiguió todo lo contrario con su insólita política arancelaria y las guerras que disparan el precio del petróleoPero el riesgo país de la Argentina viene subiendo desde hace meses, no solo porque un resultado adverso para Trump en las elecciones legislativas alejaría las posibilidades de que vuelva a rescatar a Milei el año que viene.De aquí hasta las elecciones presidenciales, la Argentina tiene vencimientos de deuda en dólares por más de 30.000 millones y, con este nivel de riesgo país, no hay posibilidades de emitir bonos en los mercados internacionales.Milei dice que tiene una “bazuca” que pasó de 72.000 millones de dólares, dos semanas atrás, a 125.000 millones, la semana pasada, para enfrentar los vencimientos y eventuales corridas cambiarias, aun sin la posibilidad de nuevas intervenciones de Washington.En los mercados no queda del todo claro de dónde saldrá la “munición verde” para esa “bazuca”. Pero las posibilidades de Trump de ayudar a su amigo Milei no son lo único de lo que toman nota los operadores.Leé también: El drama de los endeudados está llegando a niveles que pueden arruinar los planes de reelección de MileiLa semana pasada, la Real Academia Sueca de Ciencias anunció que otorgaba el Premio Nobel de Economía a dos economistas estadounidenses vinculados al desarrollo de modelos neokeynesianos: Robert Hall y Michael Woodford.Acto seguido, Milei reveló que sigue trabajando con su amigo Demian Reidel en un paper con el objetivo de ganar el próximo Nobel de Economía.Reidel, el físico y economista que debió renunciar a la conducción de la empresa estatal Nucleoeléctrica por sospechas de sobreprecios y contrataciones inexplicables, lo estaría ayudando a “reescribir la teoría económica neoclásica”, según dice Milei.Los mercados toman nota de que, si Milei está tan convencido de que va a reescribir la teoría económica y merece ganar el Premio Nobel de Economía, son muy escasas las chances de que comprenda que su terapia para la enferma economía argentina no está dando resultados y decida introducir cambios profundos en su plan antes de las elecciones.Después de 34 meses de mandato, no está logrando bajar la inflación a un dígito anual, como prometía durante la campaña electoral. Además, la Argentina ya estaría entrando técnicamente en recesión, con dos trimestres consecutivos de caída del PBI, lo que augura un “arrastre” negativo para el comienzo del año electoral.En esa situación, Milei necesitaría contar, más que nunca, con la inestimable ayuda de su amigo y “alma gemela”, Donald Trump.
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