Cuando prácticamente todo el mundo daba por caída la visita del papa León XIV a Uruguay, Argentina y Perú, la velocidad con la que transcurre su recuperación está haciendo crecer las posibilidades de su concreción. La última y más relevante señal en ese sentido la produjo el médico que lo operó, el profesor Stefano Margaritora, al declarar este sábado que “no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar”.El viernes, tres días después de que le extirparan el lóbulo inferior del pulmón derecho por un tumor maligno, ya estaba oficiando de pie la misa, recibiendo a cardenales y, llamativamente, teniendo una conversación telefónica con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, para pedirle una actitud humanitaria en una asediada localidad ucraniana que está al borde de la hambruna.Al día siguiente recibía el alta y dejaba el policlínico Gemelli tres días antes de cumplirse la semana de internación que se venía mencionando como el lapso necesario. Este domingo rezaba el Ángelus dominical desde el lugar habitual -la ventana del departamento papal de cara a la Plaza de San Pedro- ante una multitud que le dio la bienvenida en su vuelta.La afirmación de Margaritora -un eminente cirujano de tórax- tuvo un particular impacto porque muchos observadores del quehacer vaticano creían que no habría ninguna definición desde el punto de vista médico hasta que no se conociera el resultado del examen histológico, el estudio del tejido extirpado y, eventualmente, los ganglios linfáticos si fueron extraídos.Es que ello permitirá contar con un diagnóstico definitivo y determinar el tipo de tratamiento. Incluso hay médicos que dicen que, si el cuadro es muy halagüeño, hasta se podría evitar. Pero es un estudio que demanda al menos unos diez días. Sea como fuere la autorización para hacer semejante viaje parece que abrirá un debate entre los facultativos.Es cierto que la operación en la que se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho por un adenocarcinoma, o sea, un tumor maligno, se realizó con una técnica mínimamente invasiva diseñada por un equipo encabezado por el médico español Diego Gonzalez Rivas, quien declaró que haber recurrido a ella permitirá una rápida recuperación del paciente. Pero la recuperación de la intervención quirúrgica es una cosa y su eventual cuadro oncológico, otra. A no ser que los médicos que intervienen cuenten con una información más precisa que la sociedad desconoce. Quizá amerite una mayor explicación de Margaritora porque podría sonar a un intento por no mostrar a un pontífice en declinación.Margaritora le dijo al portal de noticias del Vaticano que el restablecimiento “después de este tipo de intervención necesita un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto -agregó-, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más”.Inmediatamente, se le formuló la pregunta inevitable acerca de la viabilidad de la gira sudamericana: “En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar”, respondió encendiendo así una lucecita de esperanza sobre su concreción.El hecho de que las declaraciones hayan sido al sitio de noticias del Vaticano revela el evidente un interés de la Santa Sede porque se conozca la opinión del médico que es claramente favorable respecto de la recuperación del paciente, lo que lleva a pensar que quiso mostrar que el pontificado no está entrando en una etapa de declinación y puede hacer el viaje. Leé también: La crisis en Cuba marcó el final de la libreta de abastecimiento, uno de los mayores símbolos de la RevoluciónLeón XIV debería partir del aeropuerto de Fiumicino el 6 de noviembre a las 7 de la mañana rumbo a Uruguay, donde estará un día y medio, luego seguir a Argentina para estar tres días y medio y, finalmente, trasladarse a Perú, permaneciendo allí seis días. El arribo de regreso a Roma está marcado para el 17 a la mañana, según el programa difundido por el Vaticano. En total serán doce vuelos en avión y dos en helicóptero -con las diferencias de presión correspondientes y a oxigenación artificial- y presencia en lugares como Cusco con más de 3000 metros de altura. Además, tiene una agenda cargada de celebraciones y encuentros que dejarían exhausto a cualquier persona que no se operó tres semanas antes.El Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, había declarado el jueves, en contraste con las buenas noticias sobre la recuperación de León XIV, que el pontífice probablemente deberá “ajustar” su papado tras la operación, una declaración que levantó polvareda en los ámbitos vaticanos porque prácticamente lo da como un papa disminuido.Al día siguiente tuvo que aclarar que lo dijo respecto del periplo sudamericano. No obstante, su afirmación inicial denota la preocupación existente detrás de los muros vaticanos respecto de cuál es su estado de salud, en otras palabras, si el cáncer fue completamente extirpado y no corre riesgos o deberá someterse a un severo tratamiento.Claro que, si se concreta el periplo y lo cumple sin problemas de salud, redundará en la imagen de fortaleza de su papado. Además, si ya se pensaba que congregará a multitudes fervorosos -como ocurrió en sus visitas a España y Francia- ahora podría ser mayor como una manera de agradecerle el esfuerzo de hacer el viaje y, de paso, darle ánimo.Aunque, seguramente, no faltarán quienes crean que no fue prudente que viniera, que tomó demasiados riesgos y que los médicos deberían haber sido más estrictos. Algo es seguro: León XIV es mucho más obediente frente a las prescripciones de los médicos que Francisco, un mal paciente que no les hacía mucho caso.Algo es seguro: como viene diciendo el vocero papal, Matteo Bruni, “León XIV tiene el deseo y quiere” ir a Uruguay, Argentina y Perú. Claro que todo cambió con la sorpresiva operación y la detección de un tumor maligno, en línea con los antecedentes oncológicos de su padre, su madre y un hermano.Pero ante su sorprendente recuperación y la definición de su médico, si finalmente se confirma el viaje -además de las multitudes que congregará y las definiciones que formulará- sumará un aspecto hasta ahora novedoso: tendrá mucho de épico.
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