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ECONOMIA / TN

Remodelar la cocina y el baño cuesta casi $19 millones: en qué conviene invertir para evitar gastos de más

Al momento de encarar la obra, contar con un presupuesto detallado, elegir bien los materiales y planificar son fundamentales. Los tonos y terminaciones que son tendencia.

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Renovar el baño y la cocina requiere algo más que elegir revestimientos, muebles y griferías. Cuando la obra incluye el reemplazo de cañerías, instalaciones eléctricas, sanitarios y mesadas, el presupuesto puede superar los $18 millones. Por eso, antes de empezar, conviene definir qué se necesita cambiar, qué elementos se pueden conservar y dónde vale la pena invertir para evitar gastos innecesarios.El costo de una remodelación integral de ambos ambientes en un departamento estándar se ubicó $18.835.755, de acuerdo con un relevamiento de Punto Uno Inmobiliaria. La estimación contempla demolición, materiales, instalaciones, equipamiento, colocación y pintura. Para un baño de 3,75 m2, el cálculo llegó a $8.966.054, mientras una cocina de 5,60 m2 demandó $9.869.701.Los valores son orientativos y pueden variar según las dimensiones, la ubicación, el estado de las instalaciones y la calidad de los productos elegidos. No es lo mismo actualizar muebles y revestimientos que renovar por completo las instalaciones de agua, gas y electricidad.La arquitecta Mariana Lucángeli, experta en Real Estate, advirtió que el primer error es concentrarse en los materiales visibles y descuidar aquello que queda detrás de las paredes. Explicó: “Hay que separar los materiales que se ven de los que no se ven. Los segundos son los más importantes y casi nadie les presta atención”.En baños y cocinas, recomendó priorizar las cañerías de agua, los desagües y la impermeabilización de la zona de ducha. “Eso se hace una sola vez y bien, porque si falla hay que romper todo lo que pusiste arriba. Nunca hay que ahorrar en caños ni instalaciones”, sostuvo.La especialista también aconsejó solicitar presupuestos desglosados, con materiales y mano de obra por separado, y reservar un margen para imprevistos. Al retirar pisos o abrir paredes pueden aparecer filtraciones, cañerías deterioradas u otros problemas que obliguen a modificar el alcance de la obra.Otro aspecto que puede encarecer el trabajo es cambiar la distribución original. Mover una pileta, un inodoro o la cocina requiere modificar conexiones y desagües. Si las instalaciones funcionan correctamente, conservar su ubicación permite destinar más dinero a los muebles, las mesadas y las terminaciones.Para pisos y paredes, Lucángeli recomendó el porcelanato rectificado, por su resistencia, impermeabilidad y facilidad de limpieza. También destacó que existen opciones nacionales con una buena relación entre calidad y precio. En el baño, propuso revestir la zona húmeda y utilizar pintura antihongos en el resto de las paredes para reducir materiales y costos de colocación.En las mesadas, el granito mantiene una posición competitiva por su durabilidad y precio. El cuarzo ofrece otras posibilidades estéticas, pero su conveniencia depende del presupuesto y del tipo de propiedad. La elección debe considerar tanto el uso cotidiano como el mantenimiento.Los muebles también permiten ajustar la inversión. “La melamina ganó por goleada. Por precio, por variedad y porque las placas de hoy, de 18 mm, con buen canto de ABS, aguantan muy bien el uso diario”, señaló Lucángeli. Las texturas símil madera permiten sumar calidez sin recurrir necesariamente a la madera maciza, que exige más mantenimiento y tiene un costo mayor.En una cocina, además, la distribución interna puede ser tan importante como el acabado exterior. Lucángeli recomendó priorizar cajoneras, alacenas hasta el techo y herrajes con cierre suave. También sugirió colocar zócalos de aluminio o PVC en los muebles bajos, porque la exposición al agua durante la limpieza puede deteriorar la melamina.La arquitecta Gabriela Correa, especialista en proyecto, dirección y ejecución de obras nuevas y remodelaciones, coincidió en que el porcelanato es una alternativa conveniente cuando se trata de una reforma integral. En cambio, si el objetivo es actualizar el ambiente sin hacer una obra completa, recomendó evaluar cambios de iluminación, espejos, estantes y frentes de muebles. Destacó: “La luz e iluminación son grandes modificadores de espacios”.Correa añadió que el porcelanato es una de las opciones más recomendables para renovar baños y cocinas por su variedad, durabilidad y relación entre calidad y precio. Para reducir gastos sin hacer una obra integral, recomendó:“La luz e iluminación son grandes modificadores de espacios”, sumó Correa.Los tonos neutros cálidos ganan terreno frente al blanco frío y los grises que dominaron años anteriores. Beige, arena, greige, blanco cálido y distintas tonalidades de madera permiten crear ambientes luminosos sin perder calidez. A esa paleta se suman detalles en verde oliva, terracota y griferías negras o doradas cepilladas.La decoradora de interiores Karina Isaías también observó una búsqueda de materiales naturales y combinaciones que eviten una estética demasiado uniforme. Detalló: “Una combinación que considero muy elegante es madera, tonos claros y piedra. También funciona muy bien el contraste entre tonos naturales y pequeños detalles negros”.En las terminaciones aparecen superficies mate, porcelanatos símil piedra o mármol y revestimientos alargados para las paredes de la cocina. Sin embargo, Lucángeli recomendó reservar los colores más fuertes para elementos fáciles de reemplazar. Pisos, revestimientos y mesadas suelen permanecer durante muchos años, mientras que griferías, tiradores, espejos y luminarias pueden actualizarse con una inversión menor.El microcemento también forma parte de las opciones elegidas por su aspecto contemporáneo, aunque exige una aplicación correcta. “Mal hecho fisura, se mancha y es muy difícil de reparar. Si no tenés un aplicador de confianza, no lo recomiendo”, advirtió Lucángeli.Antes de demoler, conviene revisar qué partes de la cocina y el baño todavía sirven. Si los muebles tienen una estructura firme, cambiar los frentes y los herrajes puede modificar por completo su aspecto. Lo mismo ocurre con una mesada en buen estado, que no siempre necesita reemplazo.En una renovación parcial, Isaías recomendó identificar los elementos que generan mayor impacto visual y funcional. “No necesariamente hay que elegir el material más caro, sino el más adecuado para cada uso”, planteó. La decoradora también destacó la posibilidad de renovar la iluminación, los tiradores y algunos revestimientos antes de encarar una obra integral.En la cocina, los muebles combinados de madera y tonos lisos permiten sumar diseño sin recargar el espacio. En el baño, la selección de griferías, sanitarios e impermeabilización requiere especial atención por su uso cotidiano y por las consecuencias que puede tener una falla.Leé también: Cuánto aumentará el boleto de los colectivos que circulan en CABA y PBA desde noviembreEl presupuesto debe contemplar no solo los productos, sino también la demolición, el retiro de escombros, la colocación, las conexiones y la pintura. Comparar precios sin verificar qué incluye cada propuesta puede generar diferencias difíciles de evaluar y gastos adicionales durante el trabajo.La clave es establecer prioridades: primero, las instalaciones y la impermeabilización; después, los elementos de uso intensivo, como griferías, mesadas y herrajes; por último, los detalles decorativos que pueden incorporarse en otra etapa. Isaías cerró: “Decorar y renovar no significa gastar más. Significa saber dónde poner el dinero y dónde dejar que la creatividad haga el resto”.

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