Casi como una premonición, la obra de Pedro de la Herrán se titula San Carlo Acutis y los Milagros Eucarísticos. Y eso es lo que sucedió con la primera edición de su cómic dedicado al santo adolescente conocido como “el Apóstol de internet”. Con 10 mil ejemplares vendidos en 15 días en Francia, se justifica hablar de milagro, en este caso editorial. “Tengo 90 años, pero la verdad es que me siento como si tuviera 30”, dijo el sacerdote Pedro de la Herrán, guionista de la historieta, ilustrada por Carlos Calderón. En declaraciones telefónicas a El Debate, agregó: “No sé, imagino que el Señor querrá que todavía haga algunas cosas en este mundo”. De la Herrán es doctor en Filosofía y licenciado en Derecho Civil. Fue el creador del Departamento de Pedagogía Religiosa de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Es autor de muchos textos de enseñanza religiosa escolar y de catequesis. En España, el resultado en ventas del libro de los milagros fue mucho más moderado: 1000 ejemplares vendidos en un mes. Una cifra claramente menor que la alcanzada por la traducción al francés, pero aceptable. El trabajo del sacerdote fue supervisado por Antonia Salzano, la madre del Santo. El precio es más que moderado: 7 euros. “Queríamos poner un precio muy asequible para que parroquias y colegios puedan comprar ejemplares para sus chicos”, aclara De la Herrán. En el álbum, el sacerdote repasa varios milagros eucarísticos —aquellos en los que intervienen la hostia o el vino consagrados—, milagros que interesaban muy especialmente a Carlo Acutis, como por ejemplo los de Legnica y Sokolka, en Polonia, el de Tixtla, en México, o el de Lanciano, en Italia. Una de las páginas está destinada a los milagros eucarísticos que tuvieron lugar en la Argentina. En Luján de Cuyo, provincia de Mendoza, se construye una capilla que estará bajo la advocación del joven santo. Influencer de la Fe Desde muy joven, Carlo manifestó una profunda devoción por la Eucaristía. “La eucaristía es mi autopista al cielo”, solía repetir el adolescente italiano que fue canonizado por el papa León XIV en septiembre de 2025. La canonización de Acutis iba a tener lugar unos meses antes, pero la enfermedad y posterior fallecimiento de Francisco obligaron a postergar la ceremonia. Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres en el seno de una familia italiana. Tenía apenas unos meses de vida cuando sus padres se mudaron a Milán, la ciudad donde trasncurriría su breve pero intensa vida. Era un adolescente común, que jugaba al fútbol y a los videojuegos y tocaba el saxofón, pero desde muy temprano se dedicó a las actividades solidarias. Su interés por los Milagros Eucarísticos era notable, y desde pequeño se dedicó a estudiarlos. También, pese a su juventud, era un experto en informática y programación, en edición de películas y creación de sitios web y periódicos digitales, herramientas que utilizó para difundir su fe católica, lo que le valió el calificativo de “Influencer de la fe”. Carlo Acutis murió a los 15 años, el 12 de octubre de 2006, por una leucemia diagnosticada pocas semanas antes. Al enterarse de su enfermedad, ofreció sus sufrimientos “al Señor, al Papa y a la Iglesia”. Desde el 6 de abril de 2019, sus restos reposan en el Santuario del Despojo de Asís, según su deseo, debido a su amor por San Francisco. El joven santo yace en una tumba de vidrio, donde puede ser venerado de forma permanente. El libro de De la Herrán es una herramienta para la catequesis, que busca acercar la fe católica a niños, jóvenes y familias de “una forma visual, sencilla y atractiva”, según la editorial. Expone la relación de Acutis con los milagros eucarísticos que ayudó a difundir, en 40 páginas en color y en formato A4. De la Herrán se dedica desde hace años a producir libros que ayuden a los padres recuperen su misión “única, directa e intransferible” de educar a los hijos en la fe. En una entrevista con Religión en Libertad en el año 2023, De la Herrán decía: “Entraron a un colegio católico con fe... y salieron sin ella”. Era el fenómeno que deseaba ayudar a revertir. “Primera comunión, última comunión”, decía también el sacerdote, que consideraba que esa pérdida temprana de fe tenía por causa el hecho de que los padres habían “renunciado a educar en la fe” a sus hijos. Consciente de que revertir eso no era fácil, De la Herrán lo consideraba de todos modos posible, según decía en la entrevista citada. Por eso se consagró a publicar textos destinados a las familias. Para los primeros cristianos, decía De la Herrán, “la transmisión de la fe era una misión primordial” y “cada una de aquellas familias bautizadas fue como un oasis de vida cristiana en medio de un mundo completamente pagano”. Por eso insistía en que la familia tenía un rol esencial en preservar la fe ante “un paganismo que lo invade todo”. A lo largo de “las últimas décadas y generaciones”, señalaba, muchos padres católicos han delegado “en colegios y parroquias esta misión que Dios les ha confiado desde el bautismo de sus hijos”. De la Herrán no se resigna a esa situación y aunque sabe que no es una misión sencilla, quiere contribuir a devolverles a los padres la responsabilidad y las herramientas necesarias y por eso se muestra incansable a sus 90 años. Aunque no necesita incentivos, porque es un convencido, el reciente boom de ventas que conoció su último trabajo seguramente será sentido por este sacerdote como la ratificación de que “el Señor quiere que siga haciendo cosas en este mundo”.






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