La situación que se vivió en Nordelta a principios de octubre, cuando un vecino de uno de los barrios fue filmado mientras le disparaba a carpinchos, volvió a poner en agenda la situación de la especie en esa localidad. Desde la asociación vecinal indicaron que el 70% de las personas que viven allí quieren aplicar métodos para controlar su población, mientras que investigadores especializados señalaron que es importante diferenciar la eventual abundancia de ejemplares de una supuesta proliferación sin control en la zona.La distribución de la especie es amplia y sus individuos se pueden encontrar en toda Sudamérica, a excepción de Chile. Particularmente en Argentina, se los puede ubicar en todo el Litoral y hasta el sur de la provincia de Buenos Aires, aunque en los últimos años la especie se expandió hacia el sur y el sudoeste de esa zona, incluso hacia la provincia de La Pampa.Leé también: El ciervo axis se expande por la Argentina y los investigadores plantean un nuevo panorama sobre algunas especies exóticasLa función principal de los carpinchos en los ecosistemas que habitan, explicó a TN la investigadora del Conicet María José Corriale, es regular la vegetación: “A través del pastoreo, modifican la estructura y composición de los pastizales, generando ambientes con distintas alturas de vegetación, lo que favorece la diversidad de especies. Además, forman parte de las redes tróficas (alimenticias) de los humedales”.Desde hace algunos años, la especie quedó en tela de juicio por parte de los habitantes de urbanizaciones desarrolladas en regiones que forman parte de esos hábitats. Es el caso de Nordelta, en donde recientemente se sumó un nuevo capítulo, tal vez el más polémico desde que comenzó esta suerte de disputa entre vecinos y animales: un habitante de uno de los barrios fue filmado mientras le disparaba a ejemplares de la especie.Las imágenes del vecino disparándoles a carpinchos recorrieron el país. El vocero de la Asociación Vecinal Nordelta (AVN), Marcelo Cantón, contó a TN que la entidad realizó una denuncia penal contra el hombre en los tribunales de San Isidro.“Hay dos delitos: el ataque o posible ataque a la fauna silvestre y el riesgo sobre otras personas. El uso de armas dentro de un barrio poblado, más allá de que es un delito, está restringido incluso en los reglamentos del barrio. Hay un riesgo de que si dispara u opera un arma, puede haber otra persona en riesgo”, puntualizó.Al margen de este hecho desmedido, la postura de la AVN es clara. Cantón detalló que distintas encuestas y relevamientos hechas por la entidad arrojaron que “el 70% de los vecinos considera necesario tomar medidas de control de crecimiento de la población de los carpinchos, siempre con medidas éticas y respetuosas de la fauna”.Una de las cuestiones más discutidas sobre la presencia de carpinchos en la zona de Nordelta es su supuesta proliferación sin control. En ese sentido, Cantón afirmó: “Tenemos un problema serio de sobrepoblación. En Nordelta hay 54 carpinchos por kilómetro cuadrado (km2), mientras que en los Esteros del Iberá son 7 por kilómetro cuadrado. Es más de siete veces lo que hay en su hábitat natural”. Cabe aclarar que otros datos, como los que se exhiben en la última Categorización de Mamíferos de Argentina, desarrollada por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem), indican que en esa región de Corrientes se pueden encontrar hasta 100 carpinchos por km2, casi el doble que en Nordelta.Sobre el punto expresado por el vocero de la AVN, Corriale explicó: “Lo que ocurrió en Nordelta fue un crecimiento poblacional durante los últimos años, asociado principalmente a las modificaciones de los ambientes seminaturales dentro de la urbanización y a la limitada conectividad con los ambientes exteriores, que restringe la dispersión de individuos”.A su vez, la investigadora agregó, teniendo en cuenta los monitoreos que hacen desde el Grupo de Ecología y Manejo de Mamíferos Silvestres del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (Iegeba; UBA-Conicet), grupo que hace un seguimiento de la especie, que el crecimiento poblacional del carpincho “parece haberse desacelerado en los últimos años”.“Es importante diferenciar un aumento de la abundancia de una proliferación incontrolable, porque son situaciones distintas. Como ocurre con cualquier población de mamíferos silvestres, su crecimiento está condicionado por la disponibilidad de hábitat, alimento y otros factores ambientales. De hecho, los relevamientos más recientes sugieren que ese crecimiento se ha desacelerado y que la población podría estar comenzando a estabilizarse o incluso a disminuir”, remarcó.El vocero de la AVN detalló que todos los planes llevados a cabo con el fin de controlar la especie fueron previamente aprobados por la Dirección de Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires. Algunos funcionaron pero quedaron a medias y otros no resultaron.Esos planes son anuales y se denominan Planes Operativos Anuales (POA). Este año, detalló Cantón, se ejecutaron diez vasectomías sobre machos dominantes de los grupos que se mueven en los barrios de la zona.“Es una medida de bajo impacto. Teniendo en cuenta que hay unas 50 familias, no es una medida tan extensa”, manifestó el vocero, para agregar que el año pasado se hicieron otros cinco procedimientos similares. Sobre ello, Corriale aportó: “La vasectomía se realiza en el macho dominante porque es el que tiene mayor acceso a las hembras del grupo y, a su vez, intenta impedir que los machos subordinados se reproduzcan. La ventaja de realizar una vasectomía, en lugar de una castración, es que no se altera la producción hormonal y el macho puede mantener su comportamiento y posición jerárquica dentro del grupo. Va a seguir copulando normalmente, pero ya no podrá fecundar a las hembras y, por lo tanto, no dejará descendencia”.También probaron con vacunas anticonceptivas, pero no funcionaron porque se debían inocular dos dosis al mismo individuo con un intervalo de tiempo entre cada aplicación. Sin embargo, no desechan la posibilidad de probar con otro fármaco: el próximo paso es intentar con un compuesto que se produce en Estados Unidos, consta de una sola dosis y funcionó para control poblacional en otros países, pero no aún no fue aprobado en Argentina, explicó el vocero.A principios de este año, se llevó a cabo una translocación de ejemplares desde Nordelta hacia una reserva en el Delta de San Fernando. La medida fue aprobada por la Dirección de Flora y Fauna bonaerense pero objetada por ambientalistas y vecinos de algunos barrios de la localidad.Se preveía el traslado de unos 30 ejemplares hacia la reserva La Casilla, pero hasta ahora sólo se llevaron a 6 individuos. Unos días después de la primera translocación, la Cámara en lo Contencioso Administrativo de San Martín hizo lugar a un recurso presentado por la ONG “Callejero Casa Quiere”, de la Ciudad de Buenos Aires, y decidió frenar los procedimientos.Cantón precisó que la decisión del tribunal fue apelada, pero al seguir vigente la medida cautelar los traslados siguen frenados.A la par de los intentos por relocalizar a los animales, desde la AVN impulsaron medidas para convivir con los ejemplares que siguen estando en Nordelta. En ese sentido, el vocero detalló que se conformó un “corredor biológico” de 50 hectáreas para la especie, se instalaron rampas en zonas donde no podían salir fácilmente de los lagos y se estableció una reducción en la velocidad máxima en dos espacios puntuales, además de la colocación de cartelería, porque uno de los principales problemas es el atropellamiento de ejemplares.Leé también: Un fallo ejemplar por la muerte de un yaguareté expuso la necesidad de renovar una ley para proteger a las especies en peligroPor su parte, Corriale aportó una serie de recomendaciones para quienes se encuentren con un ejemplar: “Hay que respetarlos, mantener una distancia prudencial, no hay que intentar tocarlos, perseguirlos ni darles de comer”.La investigadora explicó que son animales tranquilos en general, pero al conservar su condición silvestre pueden reaccionar en caso de sentirse amenazados. Sobre todo, cuando están con sus crías.“También es importante mantener a los perros alejados y no dejarlos sueltos. De esta manera, se evitan situaciones que pueden terminar mal. La mejor manera de convivir con los carpinchos es observarlos sin interferir en su comportamiento natural”, agregó.
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