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La última entrevista de Antonio Grimau con Infobae: confesiones de un hombre apasionado por el teatro

En mayo pasado, el actor dialogó con este medio junto a Betiana Blum antes de estrenar El diario de Adán y Eva. La química de dos artistas de raza y la tristeza por su sorpresiva partida

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En mayo de 2026, pcomo tantas otras veces, Antonio Grimau se sentó frente a al micrófono de Infobae para hablar de un proyecto laboral. Junto a Betiana Blum, proyectaban un reencuentro profesional de una carrera con tantos puntos en común. Ninguno de los dos presagiaba la noticia que sacudió al mundo del espectáculo seis meses más tarde, cuando el actor murió a los 82 años y dejó un legado tan profundo como la tristeza. ón. El encuentro se produjo en una jornada de otoño, frente al Jardín Botánico, en el barrio porteño de Palermo. Allí, Blum y Grimau conversaron sobre El diario de Adán y Eva, la obra que los reunía nuevamente después de haber compartido distintos proyectos a lo largo de sus carreras. La dupla ya había trabajado en Un guapo del 900 y en la televisión, en Soy gitano, y esa historia compartida se percibía en la manera en que se escuchaban, se acompañaban y completaban las respuestas del otro. Grimau continuaba activo, comprometido con nuevos desafíos y con la agenda de un actor que no pensaba retirarse de los escenarios. Su tiempo estaba ocupado por ensayos, funciones y proyectos que lo mantenían vinculado con la profesión. Incluso tenía previsto formar parte de la temporada teatral en Carlos Paz, una posibilidad que quedó trunca y que profundizó el impacto de su muerte dentro de la comunidad artística, acostumbrada a verlo trabajar y a reconocer en él una presencia constante de la escena nacional. La primera pregunta de aquella entrevista estuvo relacionada con el reencuentro entre ambos actores y con las nuevas formas de trabajar que podían haber descubierto después de tantos años. “Hay gente que cambia con el tiempo, que te la encontrás y te reencontrás con otra persona. Pero yo me encontré con que somos los mismos. Es muy lindo”, expresó la actriz. Por su parte, Grimau coincidió con su compañera. “Es de mucho disfrute. Vos decís bien, hay un camino, sobre todo en el teatro, que nos acerca a experiencias muy parecidas. Eso hace que el encuentro sea de mucha comunicación y entendimiento, a veces casi sin palabras”, explicó. Para el actor, el reencuentro no se apoyaba únicamente en la memoria de los trabajos anteriores. También tenía que ver con una forma compartida de entender el oficio y con una sensibilidad que les permitía reconocerse en escena. “Somos los mismos que alguna vez hicimos Un guapo del 900 o Soy gitano en televisión, y eso hace que sea muy feliz el reencuentro”, señaló. En sus palabras aparecía el entusiasmo por volver a compartir el escenario, pero también el reconocimiento por una historia profesional que seguía teniendo vigencia. Al hablar sobre las expectativas ante el estreno, Blum manifestó su deseo de que el público pudiera verse reflejado en la obra y recuperar algo propio a través de la historia. “Yo espero siempre lo mejor. Que la gente lo disfrute, se conmueva, se recuerde a sí misma, que diga ‘esto ya estaba, ya estaba la semillita ahí de todo esto’. Es la vida”, afirmó. Para el actor, la obra funcionaba como un recordatorio sobre el origen de los vínculos y sobre el proceso mediante el cual dos personas comienzan a construir una vida en común. “Justamente esta obra tiene que ver con eso, es un buen recordatorio de cómo empezamos, cómo eran esos dos primeros seres y cómo se fue construyendo todo. Y confío en que volvamos a reconstruir, pero eso es un trabajo diario de cada uno”, explicó. Esa reflexión resumía una de las ideas que Grimau sostuvo durante la entrevista: la necesidad de reconstruir los lazos a través de acciones concretas y cotidianas. La conversación también abordó la vigencia del teatro en un escenario atravesado por las plataformas de streaming y por los cambios en los hábitos de consumo. Blum recordó que el teatro había sido el eje de toda su carrera, incluso después de haber alcanzado una gran popularidad en televisión. “Toda mi carrera ha sido el teatro. Después llegó la televisión y pude hacer novelas con muchísimo éxito”, contó. La actriz lamentó la ausencia de ficciones nacionales en la pantalla y explicó que todavía recibe comentarios de personas que vuelven a mirar sus trabajos anteriores. “Ahora no entiendo cómo no hay una novela en el aire. Es triste. Todo el tiempo la gente me dice: ‘Te estoy viendo en tal novela’. Volver a ver esas producciones es volver a lo nuestro”, señaló. Grimau, en tanto, destacó la respuesta del público que continúa acercándose al teatro y al cine para encontrarse con actores argentinos. “La respuesta del público es para agradecer. Aunque no haya ficción en televisión, nos buscan en el teatro y el cine”, dijo. Para él, ese interés demostraba que existía una necesidad de reconocerse en historias y personajes vinculados con la identidad local. “Hay una necesidad de ver al actor argentino, de identificarse con nuestra idiosincrasia. No las novelas turcas, que no nos pertenecen. Lo nuestro tiene que ver con darnos a conocer en el mundo, y la pérdida de trabajo es terrible”, afirmó. En esa respuesta aparecía su preocupación por la falta de oportunidades laborales y por el impacto que esa situación tenía en el conjunto de la industria audiovisual. La entrevista estuvo atravesada, además, por el recuerdo de Luis Brandoni, una noticia que había generado conmoción entre los artistas. “Fue sorpresivo porque no dijeron que Beto estaba tan grave. Decían que había tenido un problema, qué sé yo, y al día siguiente nos enteramos de la muerte”, relató Blum. Grimau, por su parte, expresó: “No trabajé con él, pero siempre lo admiré. Como profesional y dirigente sindical fue una figura importantísima y una gran pérdida”. Postales simbólicas de una generación dorada del espectáculo nacional que empieza a perder sus figuras más destacadas. Antes de finalizar, la conversación volvió al vínculo entre Blum y Grimau, a la confianza que les permitía reencontrarse con afecto y a la química que conservaban después de tantos años. Para Blum, la clave estaba en la calidad humana, los valores y el reconocimiento mutuo. “Ser buena persona, tener valores, afecto y reconocimiento por el otro. El valor del otro es tan importante como el propio”, explicó. Grimau también destacó dos pilares que consideraba indispensables para sostener una relación profesional: “El amor por lo que hacemos y el respeto mutuo son fundamentales”. Esa fue la última vez que Antonio Grimau habló con Teleshow. En aquella charla no hubo despedidas ni señales de que se tratara de un cierre. Hubo, en cambio, una conversación sobre el teatro, sobre la violencia, sobre los vínculos y sobre el valor de seguir actuando. Con el tiempo, sus palabras adquirieron otra dimensión: quedaron como el registro de un actor que, hasta sus últimos meses, continuó defendiendo el escenario y pensando el arte como una forma de encuentro. Crédito: RSFotos.

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