La Argentina no tiene catástrofes naturales, tocando madera. No tiene problemas severos migratorios o de integración. Pero tiene un problema que es una catástrofe, que es la economía. Es el pueblo no elegido en términos económicos. En 1983 la democracia nos dio libertad. Pero la democracia no termina de generar bienestar. No es culpa de la democracia, porque el problema venía de antes, y tiene que ver con que la Argentina no logra encontrar un rumbo económico y estabilizarse.En el capítulo 10.000 de esta novela del problema de “cómo encontrar el agujero del mate en la economía argentina”, nos encontramos con el riesgo país a 676. Pero ¿qué es lo que está pasando? ¿Por qué el país es tan poco confiable para invertir? ¿Por qué este número tan desagradable, cuando en julio -no hace tanto- el gobierno se enorgullecía porque estaba casi por romper el piso ese de los 400 puntos? ¿Qué pasó en tan poco tiempo que estamos arriba de los 600?Pues vos decís, te guste o no, el ministro Luis Caputo está acumulando dólares. Hay 50.000 millones, que será el 7 y pico por ciento del total de la economía. Es bajo con respecto a otros países, pero es mucho más de lo que había antes. Hay cierto equilibrio fiscal, forzando algunos ítems, mintiendo algunos ítems, pero hay un equilibrio fiscal. Y la inflación. Hay cierto orden macroeconómico. Emparchado, forzado, pero lo hay. ¿Por qué hay 676 puntos de riesgo país?Vamos a dar dos explicaciones. ¿Hay un “riesgo kuka”? Sí, hay un riesgo kuka. Pero también hay un “riesgo Milei”.Empecemos por ahí. ¿Cuál es el “riesgo Milei?” Que el plan de estabilización no sea un plan de crecimiento. Es una pequeña frase y un gran problema. Que este plan sea un buen plan de estabilización, pero que no termine de ser un plan integral de crecimiento.Vos me podés decir: “Pero si Milei viene de anunciar un récord de Vaca Muerta y este mes se van a exportar 10 mil millones de dólares y se están rompiendo récords de más de 100 mil millones de dólares de exportaciones de oil, gas... y economía del conocimiento, y campo y minería”. Es como un equipo de fútbol. Pero del otro lado tenés otra formación que juega en contra, que es construcción, industria y comercio. Tenés los dos equipos.¿Y cuál es la novedad? Que no hay una seguridad de que estos rubros, las actividades que funcionan, derramen a estas otras. ¿Cuál es el resultado? Que la macro no termina de impactar definitivamente en la micro, en el poder adquisitivo; y que si bien la inflación baja, los salarios no se recuperan del todo. Es decir, la calidad de vida, el poder adquisitivo, que es el poder más importante y el que define elecciones.¿Y qué es lo que está pasando ahí? Empiezan a circular encuestas. Y las encuestas empiezan a generar preguntas. ¿Qué dicen las encuestas? Como un médico te mira las dos radiografías, la de marzo y la de ahora, y dice: acá estabas en marzo, estabas en un triunfo directo en primera vuelta, estabas bárbaro de salud, ganabas. ¿Qué pasó? Que en octubre eventualmente estás en un balotaje. Uy, pero acá estoy viendo una mancha. ¿Cuál es la mancha? Que no es seguro que ganes.Estos estudios clínicos, que son estudios de imagen y de cómo están los argentinos, generan lo peor que puede pasar para los inversores: la duda. Y la duda genera una conducta que es muy mala para la Argentina: la espera. El “mejor me repliego y mejor espero”. Hay un problema entonces de confianza de inversores locales y de inversores extranjeros. Empiezan a preguntarse esto: con este ajuste, que era necesario, ¿no se está pasando Milei? ¿Cuál es la diferencia entre el remedio y el veneno? La dosis. ¿Está bien la dosis del ajuste de Milei?Hay algunas versiones que dicen que incluso el Fondo Monetario Internacional y el propio Estados Unidos —ahí tenés al embajador Peter Lamelas— están queriendo que Milei reelija. Y están diciendo en canales informales: “¿Pueden aflojar quizás un poquitito?“. Quizá en los planes de pago del año que viene, dice el Fondo, podríamos reducir esos momentos de pagos tan altos. Podríamos suavizar esas montañas para que puedan atravesar ese período electoral con más tranquilidad.Eso sí, ¿sería capaz Milei de volcar a la economía, de alguna forma, eso que no tendría que pagar de deuda? Es decir, el Fondo Monetario está listo para flexibilizarse. Y la duda que tiene es si el que está para flexibilizarse es Milei, que está todo el tiempo diciendo: “Este es mi plan, el plan no se cambia; y si tengo que morir, muero con las botas puestas del equilibrio fiscal; y si me tengo que ir a mi casa, me voy a mi casa, a un campo con mis perros, y daré conferencias por el mundo”.Entonces Estados Unidos escucha esto y dice: “Es una preocupación, este es un aliado geopolítico fundamental”. Scott Bessent viene de decir que gracias a que apoyaron a la Argentina, Milei ganó: un gobierno de derecha ganó en Latinoamérica; y nunca en la historia de Estados Unidos tantos países se le habían alineados ideológicamente. Lo volveríamos a hacer, dijo Scott Bessent. ¿Cómo que te vas a ir a la casa, Milei?Lo que te están pidiendo Estados Unidos y el Fondo es: ¿Se puede aflojar un poco el torniquete? Y ahí -esto es pura especulación- algunos dicen que Toto Caputo está para flexibilizar algo, pero Milei dice que no. Después está en la política que Karina quiere hacer una apuesta más firme por lo violeta, mientras que Toto Caputo quiere arreglar ya con los gobernadores para mostrar un frente con mucho volumen político para que los inversores vean que el cambio está blindado por gran parte de la Argentina y las provincias.Todo esto está pasando. A propósito de esto, se anuncian algunas facilidades del crédito que va a dar el Banco Central: va a favorecer a los bancos para que faciliten créditos. ¿Esto es acaso un síntoma de que algo está en registro? ¿Y que la ortodoxia da paso a algo de pragmatismo que permita acomodar un poco la economía? Este es el riesgo M: que la macro no termine de derramar en la micro. Los inversores esperando y viendo.Y después está el “riesgo kuka”. Es un riesgo real. No lo inventamos los miedos, tampoco lo inventa el gobierno. Y cuando todos dicen que al gobierno no le conviene polarizar, mirá lo que le pasó a Macri. No hace falta ni que Milei polarice, ni que Macri haya polarizado, porque ya existe la polarización hace décadas en la Argentina. Hay un espacio peronista con sus variantes, y un espacio no peronista o antiperonista con sus variantes. La polarización siempre estuvo, más fuerte o menos fuerte.Y la polarización está porque Máximo Kirchner dijo la semana pasada que van a revisar las vacas sagradas que había inventado el gobierno, que se llaman RIGI. La vaca sagrada no se puede faenar. No se la manda al frigorífico. El RIGI es una política de Estado. Y Máximo dice: “Ok, sí, seguridad jurídica, pero hay que ver una por una”. A ver si algunas compañías, en realidad, son máscaras de otras compañías que están haciendo actividades alternativas y usando el RIGI, pero en realidad no tiene beneficios para la Argentina. Es decir, ya seguro no es. Certeza para los inversores no hay.Lo mismo había dicho Ricardo Quintela hace tres meses, ¿te acordás? Estatizaremos lo que haya que estatizar, revisaremos los contratos que haya que romper. Si vos sos inversor y encima tenés la tasa de Estados Unidos de los bonos del Tesoro en 4,5 o 5 por ciento, ¿qué hacés? ¿Te jugás la ficha por la Argentina o decís, mejor espero? Mejor la pongo en los bonos, ¿no? Es horrible decirlo, pero así opera el mercado. El que va a poner una ficha tiene que tener certezas. Falta un año, es un montón, pero esto es lo que está pasando.Y ahora hago un zoom hacia lo que le pasa al peronismo. Porque el peronismo no es una sola cosa. 17 de octubre, varios actos. ¿Sabés cuál fue el acto principal? El acto privado del día viernes, el día anterior al 17 de octubre, en donde Sergio Massa no homenajeó a Perón, sino a Cristina. Fue y llevó masitas. Se sentó en el sillón e hizo los deberes. ¿Cuáles son los deberes? La escuchó y la validó como líder. Charlaron de política internacional. Rezaron juntos para le vaya realmente mal a Donald Trump en las intermedias. Que pierda, si Dios quiere, las dos cámaras. Que no haya ayuda argentina, que Bessent tenga un problema. Estoy exagerando. Que todo eso, toda la suma de los males le vaya a Trump y eso debilite al gobierno argentino. ¿Cómo le va a ir a Lula? La otra conversación, geopolítica.Es decir, Massa está haciendo los deberes y está haciendo lo que Axel Kicillof no hace, que es tomar a Cristina de líder. Decirle: vos sos la número uno, vos conducís al peronismo. Axel ya no formula que Cristina lidera al peronismo. Massa sí. ¿Por qué lo hace Massa? Porque quiere tener su revancha, ese segundo tiempo que no tuvo Macri, lo quiere para él.Y ya está diciendo la gente que rodea o estaría con Massa en un gobierno: el hombre es el hombre y sus circunstancias. Aquel Massa de 211% de inflación, de veinte tipos de dólares diferentes, de cepos y de todo eso que ustedes conocen, era el Massa que le tocó ser en aquel momento. Ahora sería diferente. Te estoy anticipando que ese será el speech. Hay otro Massa posible.Y del otro lado está Kicillof, que tiene la osadía máxima: quiere hacer kirchnerismo sin Cristina. O sea, sin la dueña del kirchnerismo. Eso no se lo perdonan. Pablo Touzón, que es un politólogo muy interesante, dice que si Kicillof llega a ganar la elección, jubila a Cristina. Si lo pensás, es así. Una cosa es que Cristina haya elegido primero a Scioli de candidato, eventualmente había un regreso al kirchnerismo de origen. Eventualmente vos podías poner a Alberto Fernández, como hizo cuando nos timó a todos, con la opción moderada. Pero siempre estaba la reserva ideológica y de valores de Cristina para el peronismo kirchnerismo. O eventualmente a Massa.Es decir, si Massa asumiera, Cristina seguría siendo quien es. En cambio, si asume Kicillof, como en el casino, pasa el rastrillo y se lleva todas las fichas ideológicas de valores, de la economía. Los veintipico de años de kirchnerismo se los lleva todos Kicillof. Por eso es que uno entiende que Cristina y Máximo, lo único que no quieren en esta tierra, es que Kicillof se saque el collar.Y quiero cerrar con esto, porque esto también lo van a escuchar. Las versiones del hombre y sus circunstancias están dejando correr algo... Que Kicillof propone que, si sube al poder, va a proponer o promulgar una ley para tener una política de Estado de tener tres o cinco años de equilibrio fiscal o de superávit fiscal. Está empezando a circular, de parte de los equipos de Kicillof, que también podría haber un Kicillof en clave “el hombre y sus circunstancias”, de acuerdo con el equilibrio fiscal. ¿A quién hay que creerle? ¿A ese Kicillof que vendría? ¿O al Kicillof del manual de historia?Bienvenidos.
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