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Cristina Alberó recuerda a Antonio Grimau: la pareja de Trampa para un soñador y la química que enamoró a un país

En 1980, protagonizaron un éxito inolvidable en Canal 9 y el público creyó que eran novios más allá de la ficción. Conmovida por la muerte del galán, la actriz evoca aquellos años de amistad que se trasladaron a sus familias y mantuvieron hasta el último día

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Una vez que logró asimilar lo que había escuchado, la muerte de Antonio Grimau llevó a Cristina Alberó a recordar una amistad de más de cuatro décadas, marcada por el trabajo, las giras y una ficción que cambió sus carreras: el éxito de Trampa para un soñador. La actriz contó a Teleshow, que la noticia la sorprendió porque había hablado con él pocos días antes y lo definió como “una muy buena persona” y “un gran compañero”. “Me enteré por un amigo común, argentino, que vive en México. Me llamó y yo no sabía qué era lo que estaba pasando”, relató Alberó en diálogo con este medio. Luego, dijo, comenzaron los llamados de la prensa y de personas cercanas a Grimau. “Estoy realmente consternada porque es una cosa sorpresiva. Yo hablé con él hace unos días”, explicó. Alberó volvió sobre el vínculo que construyeron desde 1980, cuando compartieron el protagónico de Trampa para un soñador. Aquella telenovela, emitida por Canal 9, tuvo 315 episodios y alcanzó una audiencia que nunca bajó de los 18 puntos de rating y cuyo recuerdo se mantuvo en el imaginario televisivo aun con el paso del tiempo. La historia que conquistó a la televisión argentina La ficción estaba centrada en Ángel “Lito” García Suárez (Grimau), un obrero que se enamoraba de Valeria Montalbán Ortiguera (Alberó), la hija del dueño de la fábrica donde él trabajaba. Como tantas otras, una pareja atravesada por las diferencias sociales, los obstáculos familiares y el romance que sostenía el eje de la historia. Pero como pocas, con una química que logró trascender la pantalla. La trama era una adaptación de Amar al ladrón, teleteatro escrito por Luis Gayo Paz en 1974. Sin embargo, la versión protagonizada por Grimau y Alberó, con un elenco que incluía a Dora Prince, Eva Dongé, Luis Dávila y Cristina Murta, tuvo una repercusión propia: comenzó a grabarse en blanco y negro, pero a los tres meses la producción se trasladó a los estudios Sonotex, en Martínez, para continuar en color y facilitar su comercialización en el mercado hispano de los Estados Unidos. La tira se instaló como una cita cotidiana para el público. En tiempos de telenovelas de emisión diaria y sin plataformas ni redes sociales, la historia de Lito y Valeria concentraba conversaciones, cartas de espectadores y una identificación que convirtió a sus protagonistas en figuras masivas. La popularidad fue tal que, al terminar la novela, ambos volvieron a encabezar otra ficción juntos, Quiero gritar tu nombre. Según contó la propia Alberó, terminaron de rodar el último de los 315 capítulos de Trampa para un soñador la tarde de un viernes, y al lunes siguiente, a primera hora, ya estaban registrando la novela siguiente terminaron un viernes y comenzaron una nueva novela el lunes siguiente. Pero más allá de números, adaptaciones y libretos, había algo en sus protagonistas que se escapaba del guion y penetraba en las casas argentinas. La química que trasladaban a la pantalla hizo que durante años circularan versiones sobre un supuesto romance entre Cristina Alberó y Antonio Grimau. “Por eso mucha gente pensaba que habíamos tenido una relación amorosa. Y no. La verdad es que nunca se dio. Nunca se nos hubiera ocurrido”, afirmó entre risas. Según explicó, la cercanía surgía de muchos años de trabajo y de una amistad que incluía a sus respectivas parejas y familias. “Éramos amigos. Hemos trabajado muchos años juntos”, señaló. Alberó recordó que Grimau conocía su casa y a sus parejas, y que ella también compartió distintas etapas de la vida personal del actor. “Hemos compartido muchísimas cosas”, resumió. La repercusión de Trampa para un soñador no quedó limitada a la Argentina. “Nosotros hicimos teatro a raíz de Trampa para un soñador, actuamos en Miami e hicimos una gira por California”, recordó. En esos recorridos, dijo, viajaban también sus familias alejando todavía más las versiones de romance. “Su mujer, y su hija venían, estábamos todos juntos. Con mi marido en ese momento. Éramos muy compañeros”. Grimau también había rememorado esa expansión internacional. “Llamó un productor de Estados Unidos, me contó que las tiras estaban funcionando genial entre los hispanoparlantes y me propuso que fuera para allá con Cristina Alberó a hacer teatro”, relató en una entrevista radial. El último llamado, días antes de su muerte En su diálogo con Teleshow, Alberó contó que había hablado con Grimau días antes de su muerte para preguntarle por sus ejercicios respiratorios. También recordó que el año anterior, durante un espectáculo con una orquesta de tango, él había asistido a un ensayo con un dispositivo para respirar. La actriz evitó avanzar sobre su estado de salud y eligió concentrarse en el recuerdo de la persona con la que compartió gran parte de su recorrido artístico. “Mi recuerdo para con él es el mejor, un gran compañero”, concluyó.

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