Abdulrahman El Bahnasawy tenía 20 años cuando el FBI frustró su plan de detonar bombas en Times Square y el metro de Nueva York durante el Ramadán de 2016. Cuatro años después, ya preso en una cárcel federal de Pensilvania, fabricó un arma con una pieza de acero de su escritorio —que, según reveló la fiscalía en la audiencia, ensayó contra el colchón de su celda— y apuñaló a dos agentes penitenciarios en nombre del Estado Islámico (ISIS). Este lunes, un tribunal federal le sumó medio siglo más de condena. La sentencia, dictada por el juez Matthew W. Brann en el Distrito Medio de Pensilvania, se ejecutará de forma consecutiva a los 40 años que El Bahnasawy, de 28 años y residente en Ontario, Canadá, ya cumplía por la conspiración terrorista original. Con ambas penas, enfrenta 90 años tras las rejas, una cifra que en la práctica equivale a prisión perpetua, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Lo que ocurrió dentro de la Penitenciaría Federal de Allenwood El 7 de diciembre de 2020, El Bahnasawy apuñaló a un agente correccional en la cabeza y en la cara dentro de la Penitenciaría Federal de Allenwood. Cuando una segunda oficial acudió en su auxilio, la hirió en la mano. El primer oficial, identificado como Dale Franquet Jr., perdió el ojo derecho a raíz del ataque. Tras reducir al agresor, los agentes hallaron en su calcetín una nota que decía: “Este es un ataque terrorista para el Estado Islámico”. Dentro de un casillero de su celda encontraron también un juramento de lealtad a ISIS pegado a la puerta. Los cargos y la respuesta de las autoridades federales El Bahnasawy se declaró culpable en noviembre de 2025 de múltiples cargos de agresión, agresión con intención de cometer asesinato, posesión de contrabando dentro de una prisión y suministro de apoyo material a ISIS. “La sentencia de hoy garantizará que Bahnasawy permanezca en prisión, donde puede causar mucho menos daño, durante mucho tiempo”, declaró el fiscal general adjunto de Seguridad Nacional, John A. Eisenberg. El fiscal federal Brian D. Miller añadió que el fallo “refleja nuestro compromiso inquebrantable de combatir a quienes perpetran violencia en nombre de ISIS, incluso detrás de los muros de una prisión”. Lo que pidió la fiscalía y lo que decidió el juez Según el registro judicial detallado por el medio PennLive, el fiscal adjunto Geoffrey MacArthur había solicitado una pena de 130 años, equivalente a la suma de los máximos previstos para los nueve cargos por los que El Bahnasawy se declaró culpable, cuyas guías de sentencia contemplaban prisión de por vida. El juez Brann fijó la condena en 50 años consecutivos y ordenó el pago de USD 3 millones en restitución a Franquet. El tribunal también dispuso que, en el improbable caso de que El Bahnasawy recupere la libertad, deberá cumplir tres años de libertad supervisada con tratamiento de salud mental obligatorio. La condena por apoyo material a ISIS fue resultado de una declaración de culpabilidad condicional: la defensa cuestionó la base fáctica de ese cargo, pero el juez Brann lo declaró culpable en enero tras evaluar los escritos de ambas partes. El complot que llevó a El Bahnasawy a prisión en 2016 La conspiración de 2016 fue coordinada junto a Talha Haroon y Russell Salic, y apuntaba también a abrir fuego contra multitudes en conciertos. El Bahnasawy había expresado su deseo de “crear el próximo 11-S”, según los expedientes judiciales. Un agente encubierto del FBI logró infiltrarse en el complot haciéndose pasar por un simpatizante de ISIS dispuesto a participar en los ataques, lo que permitió arrestar al canadiense en mayo de 2016, cuando viajó al área de Nueva York para preparar la ofensiva. La defensa atribuye el ataque a una crisis psicótica no tratada El abogado del condenado, Andy Frisch, atribuyó la agresión de 2020 a los problemas de salud mental de su cliente y acusó a las autoridades federales de no proporcionar atención psiquiátrica adecuada. “No es un terrorista”, sostuvo Frisch en declaraciones al New York Post, al indicar que un perito del gobierno había confirmado diagnósticos de esquizofrenia y trastornos psicóticos. Según el abogado, los padres de El Bahnasawy enviaron correos electrónicos reiterados al personal penitenciario para alertar sobre la medicación y el tratamiento que necesitaba su hijo, pero las advertencias fueron ignoradas. El letrado también responsabilizó al aislamiento, los traslados entre centros penitenciarios y la falta de tratamiento por el deterioro del estado mental de su cliente, al sostener que “tuvo un episodio psicótico que derivó en esta sentencia”. Un perito de la defensa, Kenneth J. Weiss, profesor clínico de psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, declaró que El Bahnasawy se encontraba en medio de un episodio psicótico cuando apuñaló a Franquet, según consignó PennLive. La fiscalía respondió que el sistema penitenciario no puede obligar a un recluso a tomar medicación. El abogado también pidió al juez que recomendara un eventual traslado a una prisión más cercana a Ontario, donde viven los padres del condenado, si su estado de salud mental mejoraba. El juez rechazó la solicitud. El caso fue investigado por la oficina del FBI en Filadelfia y procesado por el fiscal MacArthur y el subjefe Larry Schneider, de la Sección de Contraterrorismo de la División de Seguridad Nacional. El Bahnasawy y sus padres evalúan la posibilidad de apelar la condena, según indicó su abogado.







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