Mientras las repercusiones por la separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega siguen en plena ebullición, Sebastián Waizer, el amigo más cercano de la modelo, rompió el silencio tras llegar a la Argentina luego de pasar unos días en Río de Janeiro junto a ella. En diálogo con las cámaras de Puro Show (El Trece), que lo interceptaron en el aeropuerto, el joven ofreció detalles sobre el estado emocional de Prandi y apuntó contra el entorno del músico. Todavía con el cansancio del vuelo encima, Waizer reconoció que estaba “medio dormido”, pero no esquivó ninguna pregunta. La ruptura, que se conoció apenas 27 días después de que la pareja se casara, no dejó de generar versiones cruzadas, rumores de infidelidad y un clima mediático que, según el propio amigo de la conductora, terminó por afectar a todos los involucrados. “Juli necesita saber dónde está parada, cómo continuar, cómo seguir. Obviamente que hubo muchas charlas previas. El corte es una consecuencia. Juli no es ninguna improvisada”, afirmó Waizer ante los cronistas. Con esas palabras, dejó en claro que la decisión de Prandi no fue un arrebato, sino el resultado de un proceso que se venía gestando. Consultado sobre la posibilidad de un diálogo entre los ex, fue cauto pero contundente. “Yo creo que debería, debería de existir. Lo que pasa que, a ver, yo te puedo hablar como yo lo veo desde afuera, es tal el acoso, es tal la repercusión y todo lo que está sucediendo y la especulación y cómo esto salpicó en sí a todos que...”, analizó, dando a entender que quizá este no sea el momento indicado para entablar una conversación. Entonces, aclaró que detrás de la separación hubo un desgaste propio de seis años de convivencia: “Acá no hay nada improvisado. Obviamente, después de seis años hay un desgaste, hay crisis. Es más, casarse fue una decisión hermosa, porque estaban plenos, muy felices, bueno, también hay un desgaste, como toda relación”. Uno de los puntos más sensibles de la entrevista surgió cuando le preguntaron por los supuestos acuerdos entre la pareja. Waizer respondió sin rodeos: “Los acuerdos son lo que cualquier pareja tiene. Julieta hoy está parada en la vida desde otro lugar. Entonces, una Julieta hoy parada a su edad, digo, hay mecha corta, hay más intolerancia, hay algo donde no va a esforzar”. Sus palabras dibujaron a una mujer que, tras años de batallas personales y judiciales, ya no está dispuesta a ceder en cuestiones que considera innegociables. El cronista también le planteó el lugar que Ortega ocupó en la vida de Prandi durante los momentos más difíciles de su historia pública. La respuesta de Waizer fue directa y buscó desarmar cualquier narrativa de deuda emocional: “Como la acompañó Emanuel, si no era Emanuel y era Pepito, la acompaña Pepito. Digo, mi pareja me va a acompañar en el momento que yo esté atravesando. No hay que rendir culto con esa cuestión de: ‘Ah, bueno, pero cómo estuvo’... Perdón, hay gente que está hace veinte años al lado de Julieta”, afirmó. Y remarcó: “Ellos tienen una relación, que son novios, y esto no tiene nada que ver con el acompañamiento en un proceso judicial de Julieta de miles de años”. Ante la consulta sobre si hubo algún tipo de comunicación entre Prandi y Ortega en los últimos días —que casualmente incluyeron el cumpleaños del músico—, Waizer fue tajante: “No, no hubo diálogo”. Ni siquiera un mensaje. La conversación derivó entonces en la publicación que Juan Alberto Mateyko, amigo de la familia Ortega, realizó en redes sociales, y generó un fuerte repudio. Waizer no midió sus palabras: “Nefasto, nefasto, durísimo. Pero aparte me parece violento, me parece un macho antiguo”. Además, cuestionó que el conductor vinculara su mensaje con la dictadura en el Día de la Madre: “O sea, un montón de contexto podemos abrir acá, pero me pareció espantoso”. Y señaló que el posteo no aportó nada constructivo: “Te digo, che, me solidarizo con vos, no me pareció... ¿Qué querés? ¿Qué necesitás? Digo, eso no suma, eso resta”. Sobre el impacto que la publicación tuvo en la modelo, reveló: “A Julieta le dolió un montón”. Ante la pregunta de si todo esto la dejó en un lugar incómodo, cerró sin titubeos: “Por supuesto, todo la pone en un lugar feo, chicos”. La entrevista también abordó el vínculo de Prandi con la familia del músico. Waizer lo describió como una relación convencional: “Como la de cualquier nuera, cuñada, suegra. ¿Ella prosperaba la armonía? Claro que sí, o sea, compartían almuerzos, eventos y demás, siempre con respeto. Después, bueno, los celos, lo territorial, eso pasa en todas las familias”. ¿Hubo infidelidad? La respuesta del mejor amigo de Julieta Prandi El tema más espinoso llegó cuando le preguntaron por la versión de una tercera en discordia y si Julieta había encontrado algo. La respuesta de Waizer fue cuidadosa pero reveladora: “Uno puede confiar en la pareja, pero puede no confiar en la gente que se acerca a tu pareja. No sé, hay un instinto que tienen las mujeres que tal vez, ¿viste? No lo sé, pero también hay que ponerse del lado de las minas, que dicen: ‘¿Y esto de dónde apareció? ¿Por qué apareció?’”, sostuvo. Y deslizó un dato: “Los contactos sí (por el de Josefina Lynch, la supuesta tercera en discordia) vienen de la ex de Emanuel (Ana Paula Dutil). Puede generarte celos eso”. Sin embargo, ante la observación de que resultaba llamativo cortar un matrimonio de apenas 27 días, el amigo de la conductora aclaró que la ruptura no obedeció a los celos específicamente: “Es que uno no corta un matrimonio por los celos. No encontró plan. Ya no encontró plan en ciertas cuestiones que le hacían ruido. Y repito, uno puede confiar en la pareja, pero podés no confiar en la gente que se acerca. Y tu pareja a veces esto no lo puede detectar. El olfateo, se ve el olfateo en una mina”. Cuando le insistieron con que “algo hubo”, Waizer prefirió no confirmar ni desmentir: “No lo sabemos ni vos ni yo”. Y ante la repregunta de si al menos Prandi lo sabía, respondió: “No lo sabemos. Puede ser, puede ser o puede no saberlo tampoco. Pero ante la duda, uno tiene que tomar una decisión”. Enseguida trazó un perfil de la conductora atravesado por su historia personal: “Julieta hoy ante la vida y después de lo que pasó, si a ella no hay cosas que le hacen ruido, no aprendió nada. Entonces hoy tiene algo del amor propio, de la valorización, de su madurez con la sabiduría de venir del dolor, que tal vez hay cosas para las que ella no está lista”. Y cerró esa idea con una frase contundente: “Juli no está arrepentida en algo que haga, porque no es una improvisada y ella sabe por qué lo hace. A ver, ellos habían tenido charlas previas. Lo que hizo fue un protocolo de prensa (por el comunicado)”. Waizer también reveló que estaba al tanto de la decisión antes de que se hiciera pública: “Sabía que ella estaba muy en crisis, muy arriba. Cuando lo hizo yo estaba yendo para su casa. Llegué, ella lo había hecho. Yo no me puedo meter, nadie se puede meter con el accionar de una mujer”. Sobre cómo se encuentra la conductora, el tono de Waizer cambió. Lejos de cualquier imagen de fortaleza, reconoció: “No, no. Está triste, está angustiada”. Y ante la posibilidad de que Prandi enfrente a los medios cuando regrese, pidió paciencia: “Tiempo. Tiempo a que se acomode, a que ella sepa dónde está parada y pueda hablar desde el amor, no desde la bronca. Tiempo para Ema también”.


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